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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Digest • 15 de septiembre de 2026

Viva México: apagados, sin cebolla y esquivando scooters

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Viva México: apagados, sin cebolla y esquivando scooters
Llegó el mes patrio y Monterrey decidió festejar a su muy particular manera: a oscuras. Un lunes de vientos que alcanzaron los 47 kilómetros por hora —una brisa en cualquier otra ciudad, un apocalipsis en la nuestra— bastó para tumbar árboles, postes de concreto y la poca paciencia que le quedaba al regio promedio. Hubo transformadores tronando, árboles ardiendo en Ciudad Satélite y postes colgando del cielo sostenidos únicamente por los cables, en una hazaña de ingeniería que solo la Sultana del Norte se atreve a presumir.

En la colonia Sierra Ventana la cosa llegó al extremo: cinco días sin luz. Así que los vecinos recurrieron al único trámite que en esta ciudad garantiza atención inmediata y expedita: cerraron Garza Sada. Nada moviliza más rápido a una dependencia que un embotellamiento en hora pico. Manual del ciudadano regio, capítulo primero: si quieres que te hagan caso, no llames, bloquea.

Y hablando de paciencia, el Barrio Antiguo merece la medalla de oro, la de plata y la de bronce. Cinco años tardaron la CFE, Agua y Drenaje y el municipio en sentarse a la misma mesa para atender los apagones que ya son parte del encanto bohemio del lugar. Cinco años. En ese tiempo un niño aprende a leer, a andar en bicicleta y a maldecir el recibo de luz. Más vale tarde que nunca, dicen, aunque aquí el 'tarde' ya tiene edad para entrar a la primaria.

El otro rey del asfalto fue el scooter, ese aparato que convirtió banquetas y avenidas en pista de Fórmula 1 sin reglamento, sin licencia y sin frenos morales. Peatones y automovilistas ya piden multas, permisos y, de ser posible, un exorcismo colectivo. El municipio, siempre veloz, promete una mesa de trabajo el viernes para regularlos. Porque nada dice 'esto es urgente' como agendar la solución para después del puente.

En lo político, Monterrey por fin descubrió lo que todos sospechábamos: el Pase Turístico para placas foráneas no fue el taquillazo que soñaron. Diez alcaldes y hasta el propio alcalde regio ya piden derogarlo, porque resulta —oh, sorpresa— que cobrarle la entrada a los primos de Coahuila no atrae turismo, atrae coraje. Quién iba a imaginar que ponerle caseta a la hospitalidad tendría consecuencias.

Como si faltara humildad, llegó Deloitte con la factura del Mundial. Nuevo León esperaba una lluvia de dólares y recibió una llovizna: la derrama fue 23 por ciento menor a lo prometido, por debajo de Jalisco y a menos de la mitad de la Ciudad de México. La tierra donde todo es 'más grande, más moderno, más de primer mundo' quedó de tercer lugar en su propia fiesta. Un bronce que nadie subió al pódium a presumir.

Y para el 15, el verdadero grito no lo darán en la Explanada de los Héroes, sino en el mercado: el kilo de cebolla llegó a 50 pesos. El pico de gallo se volvió platillo de banquete y el guacamole, patrimonio de la aristocracia. Este año muchos gritarán '¡Viva México!' con lágrimas en los ojos, sin saber muy bien si es por la emoción de la Independencia o por picar cebolla que cuesta lo mismo que la carne.

En medio del caos, la nota tierna la puso un osezno que bajó a San Pedro a buscar comida entre la basura. Bienvenido al club, amiguito: con estos precios, aquí todos andamos escarbando el bote con la misma esperanza.

El municipio, por su parte, aprovechó el desorden para retirar más de veinte puestos en desuso de la Alameda Mariano Escobedo y dejar solo catorce. Orden en el espacio público, argumentan. Los comerciantes protestaron, como manda la más noble tradición regia, y todo terminó donde siempre termina: en una mesa de negociación y la promesa de un contrato de luz. Ojalá ese contrato sí les surta corriente, porque a juzgar por el lunes, la luz en esta ciudad es más una sugerencia que un servicio.

Así arranca Monterrey sus fiestas patrias: sin luz, sin cebolla barata, esquivando scooters y consolándose con un osito hambriento. Que viva México, que viva la Independencia y, sobre todo, que viva —algún día— el alumbrado público.