Dos ruedas, cero reglas
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Hay inventos que llegan para facilitarnos la vida y otros que llegan para recordarnos que el ser humano es incapaz de tener algo bonito. El scooter pertenece, por méritos propios, a la segunda categoría. En Monterrey ya forma parte del paisaje urbano, junto con el bache, el sol inclemente y la promesa incumplida.
Un recorrido por el Centro bastó para retratar la 'ley de la selva' sobre ruedas: una señora circulando por Gonzalitos con un casco que apenas le ajustaba, más adorno que protección; un usuario zigzagueando entre autos en Padre Mier y Zaragoza con la agilidad de un torero suicida; y, en el capítulo más triste, un hombre que quedó inconsciente tras atropellar a una joven que simplemente caminaba por la banqueta. Sí, por la banqueta, ese último refugio del peatón que ahora también es carril.
Peatones y automovilistas coinciden por primera vez en la historia en algo: quieren reglas, multas y licencias. Cuando el que va a pie y el que va en coche se ponen de acuerdo, es que la situación ya rebasó el nivel de 'incomodidad' y entró de lleno al de 'emergencia'.
La autoridad, sensible como siempre, tomó cartas en el asunto con la herramienta más contundente del arsenal burocrático: una mesa de trabajo. Será el viernes. Ahí, representantes del Cabildo y de varias dependencias discutirán un anteproyecto para prohibir los scooters en avenidas principales y secundarias, como Gonzalitos y Leones. De aprobarse, pasará al Cabildo, luego a reforma, luego a reglamento, luego a vigencia y luego —quizá, con suerte, si el viento no tumba otro poste— a aplicarse.
Mientras tanto, el scooter seguirá reinando. Porque entre el problema y la solución, en esta ciudad, siempre hay una junta pendiente y un viernes de por medio.
Un recorrido por el Centro bastó para retratar la 'ley de la selva' sobre ruedas: una señora circulando por Gonzalitos con un casco que apenas le ajustaba, más adorno que protección; un usuario zigzagueando entre autos en Padre Mier y Zaragoza con la agilidad de un torero suicida; y, en el capítulo más triste, un hombre que quedó inconsciente tras atropellar a una joven que simplemente caminaba por la banqueta. Sí, por la banqueta, ese último refugio del peatón que ahora también es carril.
Peatones y automovilistas coinciden por primera vez en la historia en algo: quieren reglas, multas y licencias. Cuando el que va a pie y el que va en coche se ponen de acuerdo, es que la situación ya rebasó el nivel de 'incomodidad' y entró de lleno al de 'emergencia'.
La autoridad, sensible como siempre, tomó cartas en el asunto con la herramienta más contundente del arsenal burocrático: una mesa de trabajo. Será el viernes. Ahí, representantes del Cabildo y de varias dependencias discutirán un anteproyecto para prohibir los scooters en avenidas principales y secundarias, como Gonzalitos y Leones. De aprobarse, pasará al Cabildo, luego a reforma, luego a reglamento, luego a vigencia y luego —quizá, con suerte, si el viento no tumba otro poste— a aplicarse.
Mientras tanto, el scooter seguirá reinando. Porque entre el problema y la solución, en esta ciudad, siempre hay una junta pendiente y un viernes de por medio.