El Grito de la cebolla
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Este 15 de septiembre, muchos regios darán el Grito antes de tiempo y no precisamente frente al balcón municipal, sino frente al puesto de verduras. El motivo: el kilo de cebolla trepó hasta los 50 pesos, una cifra que hace unos años habría sonado a broma y hoy suena a acto de valentía cada vez que uno se acerca al mercado.
La cebolla, ese ingrediente humilde que jamás pidió protagonismo, se convirtió de pronto en artículo de lujo. El pico de gallo, antes patrimonio de todo hogar mexicano, ahora se cotiza como platillo de restaurante caro. Y no viaja sola en la lista de la vergüenza: el aguacate y el chile serrano llevan tanto tiempo por las nubes que ya nadie se sorprende; se han ganado el respeto que se le tiene a lo inalcanzable.
El panorama es cruel para quien planeaba lucirse con antojitos en la Noche Mexicana. Preparar una salsa decente hoy exige un pequeño estudio de factibilidad financiera. ¿Le pongo cebolla o pago la luz? ¿Guacamole o gasolina? Las grandes decisiones de la vida moderna se toman ahora en el pasillo de las verduras.
Lo entrañable del asunto es la resignación con que el regio lo asume. No hay marcha, no hay bloqueo en Garza Sada —eso se reserva para los apagones—, solo un suspiro largo y la aceptación de que este año la salsa llevará más tomate y menos cebolla, por aquello del presupuesto.
Así que cuando suene el '¡Viva México!' y a más de uno se le escurra una lágrima, habrá que ser justos y no atribuirlo todo al fervor patrio. Puede ser la emoción. Pero también puede ser, simplemente, que acaba de picar cebolla de 50 pesos el kilo y le duele en el alma y en el bolsillo.
La cebolla, ese ingrediente humilde que jamás pidió protagonismo, se convirtió de pronto en artículo de lujo. El pico de gallo, antes patrimonio de todo hogar mexicano, ahora se cotiza como platillo de restaurante caro. Y no viaja sola en la lista de la vergüenza: el aguacate y el chile serrano llevan tanto tiempo por las nubes que ya nadie se sorprende; se han ganado el respeto que se le tiene a lo inalcanzable.
El panorama es cruel para quien planeaba lucirse con antojitos en la Noche Mexicana. Preparar una salsa decente hoy exige un pequeño estudio de factibilidad financiera. ¿Le pongo cebolla o pago la luz? ¿Guacamole o gasolina? Las grandes decisiones de la vida moderna se toman ahora en el pasillo de las verduras.
Lo entrañable del asunto es la resignación con que el regio lo asume. No hay marcha, no hay bloqueo en Garza Sada —eso se reserva para los apagones—, solo un suspiro largo y la aceptación de que este año la salsa llevará más tomate y menos cebolla, por aquello del presupuesto.
Así que cuando suene el '¡Viva México!' y a más de uno se le escurra una lágrima, habrá que ser justos y no atribuirlo todo al fervor patrio. Puede ser la emoción. Pero también puede ser, simplemente, que acaba de picar cebolla de 50 pesos el kilo y le duele en el alma y en el bolsillo.