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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 16 de septiembre de 2026

Filtros de seguridad: 0. Cooler bien surtido: 1

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Filtros de seguridad: 0. Cooler bien surtido: 1
Existe una teoría militar que dice que la mejor defensa es una buena logística. En el Zócalo capitalino esa doctrina se aplicó al pie de la letra, aunque no exactamente como esperaba el manual: personal militar y sus familiares consiguieron introducir alcohol a la plancha pese a los filtros de seguridad, y ya para las 18:35 horas se les reportaba brindando por la patria en la primera fila del festejo.

Hay que reconocer el mérito operativo. Meter una botella a un evento con revisión requiere disciplina, planeación y una fe inquebrantable en que a los de uniforme nadie los revisa. Y así fue. Porque el gran hallazgo de la noche no es que hubiera chelas, sino la pregunta filosófica que deja: cuando los encargados de vigilar los filtros son los mismos que los cruzan con el cooler, ¿el filtro filtra o solo posa para la foto?

Mientras tanto, a unos metros, la ciudadanía de a pie era sometida a la revisión «a simple vista», ese prodigio de la criminalística nacional donde el policía le echa un ojo a la mochila, deduce por vibra que no hay peligro y lo deja pasar. Al civil se le audita el morral con rayos equis improvisados; al invitado de honor se le sirve.

Lo entrañable es el simbolismo. En el mismo cuadro de la ceremonia convivieron dos Méxicos: el que hace fila y muestra la mochila, y el que llega, se acomoda en primera fila y descorcha. La soberanía, la independencia y la dignidad nacional, todo muy bonito desde el balcón; abajo, en la plancha, la que mandaba era la hielera. Vivan los héroes que nos dieron patria, y viva el que la sabe pasar por el filtro sin que suene la alarma.

Que conste: nadie discute el derecho a celebrar. Lo que asombra es la eficiencia. Un país que no logra que lleguen las medicinas a tiempo sí logró que llegara el destilado a la plancha más custodiada del país, sorteando arcos, cacheos y sentido común. Si esa capacidad de gestión se aplicara a un programa social, andaríamos de primer mundo. Por lo pronto, aplausos para la única cadena de suministro que en este país nunca falla: la de la fiesta.