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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 16 de septiembre de 2026

El Congreso descubre su vocación: escribano de tiempo completo, legislador de medio tiempo

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El Congreso descubre su vocación: escribano de tiempo completo, legislador de medio tiempo
Hay oficios que uno descubre tarde. La Cámara de Diputados descubrió el suyo el 15 de septiembre: no es hacer leyes, es sellarlas. Ese martes celebró una sesión "semipresencial" —palabra elegante para decir "asistan los que quieran"— que terminó antes de la una de la tarde, justo a tiempo para el pozole, y de inmediato se declaró de "puente patrio" hasta el 22 de septiembre. Una semana de asueto que arranca con una jornada laboral de tres horas. El que diga que en México no se trabaja miente: se trabaja, poquito, y con descanso incluido.

La diputada de Movimiento Ciudadano Laura Ballesteros fue la aguafiestas que criticó en voz alta que se sesionara a control remoto justo en vísperas del feriado. Buena observación, sin respuesta, como casi todas las buenas observaciones en San Lázaro.

Pero lo verdaderamente revelador llegó con los números. Se documentó que nueve de cada diez iniciativas que promueve la Presidenta se aprueban sin preámbulo, mientras que de las que proponen los propios legisladores apenas una de cada veinte llega a buen puerto. Traducido: el diputado promedio tiene más probabilidades de que le caiga un rayo que de que le aprueben una idea propia. Por eso algunos ya reclaman, con toda razón, que el Congreso no puede reducirse a "procesar" las prioridades de otro Poder de la Unión. Tienen razón. También la tiene el que dice que para qué desgastarse: si el sueldo es el mismo firmando que redactando, y encima hay puente, la elección se hace sola.

Uno imagina la escena: el pleno vacío, un solo valiente estampando el sello sobre lo que ya venía decidido, y el reloj corriendo hacia la hora del brindis. No es negligencia, es eficiencia mal entendida. Ningún Congreso del mundo despacha su chamba antes de comer y se va de vacaciones el mismo día en que empieza a trabajar.

Así que celebremos. Somos, en eso sí, absolutamente soberanos… del tiempo libre. Y si alguien pregunta qué leyes salieron ese día, la respuesta honesta es sencilla: las que otro escribió. Viva la Independencia; el asueto, también.