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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 16 de septiembre de 2026

El americano venía cargado: un perro explica por qué andamos tan acelerados

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El americano venía cargado: un perro explica por qué andamos tan acelerados
De todos los servidores públicos que trabajaron el 15 de septiembre, el más eficiente tenía cuatro patas. En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, un binomio canino de Aduanas y la Secretaría de Marina detectó un embarque de tránsito internacional declarado como café tostado y molido: más de tres mil bolsas. El detalle es que el café venía "contaminado" —así, con eufemismo aduanal— con presunta cocaína base. ¿Cuánta? Alrededor de mil setenta y siete kilos. Poco más de una tonelada de energía adicional que alguien, en algún lado, esperaba con ansias.

Uno empieza a entender muchas cosas. Por qué el chilango despierta acelerado, por qué las juntas de las nueve rinden tanto, por qué medio país tiembla del quinto piso antes del segundo café. Resulta que el americano venía cargado de fábrica.

Las autoridades hicieron lo correcto: aseguraron las tres mil bolsas, resguardaron el cargamento y lo pusieron a disposición de la Fiscalía en espera del dictamen técnico definitivo. Impecable. Pero conviene subrayar quién hizo el trabajo fino: no un escáner de última generación ni un algoritmo carísimo, sino un perro con olfato y sentido del deber. Ese animal detectó en minutos lo que a una tonelada le costó cruzar fronteras. Merece hueso, medalla y, de perdida, que no le apliquen recorte presupuestal el próximo año.

Queda la duda existencial de siempre: ¿cuántos "cafés" habrán pasado antes de que a este le tocara el perro correcto? En un país donde el pozole para diez cuesta dos mil trescientos cincuenta pesos, enterarse de que hay quien mueve toneladas de mercancía disfrazada de grano premium es, cuando menos, un recordatorio de dónde está el verdadero negocio. Nosotros con nuestro café de olla; ellos con su café de otra cosa.

Lo dicho: el único que salió completamente limpio de esta historia fue el perro. A él sí que no hay que pedirle explicaciones.