Viva México, mientras aguante la luz
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Septiembre en Nuevo León es esa temporada mágica en la que hasta el poste de la esquina se viste de tricolor, aunque a veces sea porque está a punto de fundirse. Y vaya semana nos regaló la Sultana del Norte: entre veladoras patrias, luces verdes en el cielo y una idea de gobierno que nació y murió antes de que le sacaran acta de nacimiento, quedó claro que el ingenio regio no descansa ni en megapuente.
Empecemos por la joya de la corona: el Pase Turístico. Sí, ese permiso que se les iba a exigir a los autos con placas foráneas para el osado acto de circular por el estado. La medida estaba programada para octubre, pero bastó que alcaldes metropolitanos y funcionarios de estados vecinos pusieran cara de velorio para que el gobernador anunciara marcha atrás y prometiera enviar al Congreso una iniciativa para derogar la reforma. Traducido: se diseñó, se anunció y se sepultó en el lapso que dura una torta compuesta. Monterrey ya había pedido revocarlo y en Coahuila tampoco brincaban de gusto. Un prodigio de agilidad administrativa, lástima que fuera en reversa.
Mientras tanto, en la Explanada de los Héroes se dio el Grito con miles de asistentes, Sonora Dinamita, cumbias para todos y un mensaje del gobernador que aprovechó para recordarnos, por si se nos olvidaba, que esto es «el mejor estado de México». Hermosa arenga norteña. El único detalle es que, casi al mismo tiempo, la CFE anunciaba que el 16 de septiembre cortaría la luz en 116 colonias de cuatro municipios —Juárez, Cadereyta, Guadalupe y Santiago— de seis a siete de la mañana, por trabajos de «mantenimiento y modernización». Nada dice «primer lugar nacional» como empezar el día del desfile modernizando a oscuras. Que nadie se preocupe: es solo una hora, el tiempo justo para que se entibie el pozole.
Y hablando de orgullo, la Encuesta Mundial de Valores vino a ponerle números al asunto: el 93% de los boomers dice sentirse orgulloso de ser mexicano, contra un 80% de la Generación Z. Trece puntos de diferencia que los expertos atribuyen a factores generacionales y que nosotros atribuimos, humildemente, a que la Gen Z ya intentó sacar una cita en alguna dependencia. El otro 20% no es que reniegue: solo reserva su entusiasmo para cuando haya buen wifi y la app del gobierno cargue a la primera.
El momento cósmico de la semana lo puso una extraña luz verde que cruzó el cielo del área metropolitana y desató la ilusión colectiva de que, por fin, alguien de otro planeta venía a rescatarnos —o cuando menos a arreglar el tráfico de Constitución—. Duró poco el sueño: las autoridades revelaron que la luz tenía una explicación perfectamente terrenal. Otra vez será, regios. Los extraterrestres, sabios, vieron el pronóstico de rachas de viento y árboles cayéndose y prefirieron sobrevolar de largo.
En la grilla, Dante Delgado pasó por Nuevo León —de visita al segundo informe del alcalde de Guadalupe, que presumió 248 millones en seguridad y hasta recordó el Mundial— para avisar que Movimiento Ciudadano irá solo en 2027, sin alianzas. ¿La razón? Una encuesta. Porque en este país ya lo sabemos: la encuesta mide y alguien, en algún lugar, decide. Nada como cimentar el futuro político de un estado en la misma herramienta con la que uno elige el sabor de las papas.
En la sección de «no todo héroe usa capa», una mujer fue vinculada a proceso tras ser detenida en el aeropuerto de Apodaca con cien vapeadores rellenos de marihuana, más de quinientos cigarros y unos envoltorios extra por si acaso. Todo un kit emprendedor de fiestas patrias, frustrado antes del despegue. Y para quienes prefieren emociones más culturales, el Museo de Historia Mexicana abrió su concurso de Catrín y Catrina bajo el tema «Dioses ancestrales, catrines inmortales»: la oportunidad perfecta de disfrazarse de deidad prehispánica y sentirse, por un rato, tan eterno como el pendiente de renovar la credencial del INE.
Cierre patrio: entre el pase que se fue, la luz que se irá, la Gen Z que ama a México con reservas y los ovnis que nos hicieron el feo, Nuevo León celebró 216 años de independencia como sabe hacerlo —con cumbia, con ironía y con una veladora de repuesto—. Viva México, señores. Y que aguante la luz al menos hasta que termine el desfile.
Empecemos por la joya de la corona: el Pase Turístico. Sí, ese permiso que se les iba a exigir a los autos con placas foráneas para el osado acto de circular por el estado. La medida estaba programada para octubre, pero bastó que alcaldes metropolitanos y funcionarios de estados vecinos pusieran cara de velorio para que el gobernador anunciara marcha atrás y prometiera enviar al Congreso una iniciativa para derogar la reforma. Traducido: se diseñó, se anunció y se sepultó en el lapso que dura una torta compuesta. Monterrey ya había pedido revocarlo y en Coahuila tampoco brincaban de gusto. Un prodigio de agilidad administrativa, lástima que fuera en reversa.
Mientras tanto, en la Explanada de los Héroes se dio el Grito con miles de asistentes, Sonora Dinamita, cumbias para todos y un mensaje del gobernador que aprovechó para recordarnos, por si se nos olvidaba, que esto es «el mejor estado de México». Hermosa arenga norteña. El único detalle es que, casi al mismo tiempo, la CFE anunciaba que el 16 de septiembre cortaría la luz en 116 colonias de cuatro municipios —Juárez, Cadereyta, Guadalupe y Santiago— de seis a siete de la mañana, por trabajos de «mantenimiento y modernización». Nada dice «primer lugar nacional» como empezar el día del desfile modernizando a oscuras. Que nadie se preocupe: es solo una hora, el tiempo justo para que se entibie el pozole.
Y hablando de orgullo, la Encuesta Mundial de Valores vino a ponerle números al asunto: el 93% de los boomers dice sentirse orgulloso de ser mexicano, contra un 80% de la Generación Z. Trece puntos de diferencia que los expertos atribuyen a factores generacionales y que nosotros atribuimos, humildemente, a que la Gen Z ya intentó sacar una cita en alguna dependencia. El otro 20% no es que reniegue: solo reserva su entusiasmo para cuando haya buen wifi y la app del gobierno cargue a la primera.
El momento cósmico de la semana lo puso una extraña luz verde que cruzó el cielo del área metropolitana y desató la ilusión colectiva de que, por fin, alguien de otro planeta venía a rescatarnos —o cuando menos a arreglar el tráfico de Constitución—. Duró poco el sueño: las autoridades revelaron que la luz tenía una explicación perfectamente terrenal. Otra vez será, regios. Los extraterrestres, sabios, vieron el pronóstico de rachas de viento y árboles cayéndose y prefirieron sobrevolar de largo.
En la grilla, Dante Delgado pasó por Nuevo León —de visita al segundo informe del alcalde de Guadalupe, que presumió 248 millones en seguridad y hasta recordó el Mundial— para avisar que Movimiento Ciudadano irá solo en 2027, sin alianzas. ¿La razón? Una encuesta. Porque en este país ya lo sabemos: la encuesta mide y alguien, en algún lugar, decide. Nada como cimentar el futuro político de un estado en la misma herramienta con la que uno elige el sabor de las papas.
En la sección de «no todo héroe usa capa», una mujer fue vinculada a proceso tras ser detenida en el aeropuerto de Apodaca con cien vapeadores rellenos de marihuana, más de quinientos cigarros y unos envoltorios extra por si acaso. Todo un kit emprendedor de fiestas patrias, frustrado antes del despegue. Y para quienes prefieren emociones más culturales, el Museo de Historia Mexicana abrió su concurso de Catrín y Catrina bajo el tema «Dioses ancestrales, catrines inmortales»: la oportunidad perfecta de disfrazarse de deidad prehispánica y sentirse, por un rato, tan eterno como el pendiente de renovar la credencial del INE.
Cierre patrio: entre el pase que se fue, la luz que se irá, la Gen Z que ama a México con reservas y los ovnis que nos hicieron el feo, Nuevo León celebró 216 años de independencia como sabe hacerlo —con cumbia, con ironía y con una veladora de repuesto—. Viva México, señores. Y que aguante la luz al menos hasta que termine el desfile.