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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 16 de septiembre de 2026

OVNI en Monterrey: el rescate que no fue

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OVNI en Monterrey: el rescate que no fue
Por unas horas, la noche del lunes, Monterrey creyó que su salvación venía del espacio exterior. Una extraña luz —descrita por testigos como fluorescente, incluso con tonos verdes, que parecía avanzar o proyectarse sobre el cielo— apareció en distintos puntos del área metropolitana y encendió esa ilusión ancestral del regio agobiado: que alguien, quien sea, de preferencia de otra galaxia, venga a echar la mano.

Las redes hicieron lo suyo. En segundos, la ciudad se llenó de astrónomos improvisados apuntando el celular al firmamento, expertos en ufología recién egresados de la universidad del video vertical y optimistas que ya veían la abducción como una salida digna al tráfico de la Gonzalitos. Después de todo, ¿qué es una nave nodriza comparada con esperar el camión bajo el sol de septiembre?

Pero el sueño intergaláctico duró lo que dura un semáforo en verde por acá: poco. Las autoridades revelaron que la misteriosa luz tenía un origen perfectamente identificado y, sobra decirlo, terrenal. Ni marcianos, ni platillos, ni comité de bienvenida cósmico. Solo el cielo regio haciendo de las suyas y una ciudad entera con ganas de creer.

En el fondo, uno los entiende. Entre las rachas de viento que andan tumbando árboles y postes, los apagones programados y la fila para renovar la credencial, la posibilidad de un visitante interestelar sonaba francamente reconfortante. Ya hasta le teníamos preparada la ruta: primero un cabrito, luego una vuelta por el Cerro de la Silla y de ahí derechito a explicarles por qué le decimos «gorda» a algo que no lo es.

La moraleja es dulce y amarga a la vez. Monterrey mira al cielo con esperanza y el cielo, muy a su estilo, le responde con una luz bonita pero sin compromisos. Los extraterrestres, si es que existen, evidentemente checaron el pronóstico del clima y decidieron que esta no era la semana. Nosotros seguimos aquí, con los pies bien puestos sobre la tierra caliente, esperando el próximo destello. Total, la ilusión es gratis y, por ahora, es lo único que no cobra permiso.