Chihuahua reprueba el partido del calor, pero pasa primero en festejos vigilados
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Hubo un día en que Chihuahua entera decidió que la geopolítica, la inflación y el gusano barrenador podían esperar, porque había que ver a once señores correr detrás de una pelota en el Azteca. Y vaya que se vio. De Juárez a Parral, de Delicias a la Plaza del Ángel, el estado se pintó de verde y montó megapantallas con la misma urgencia con la que normalmente NO se arreglan las fugas de agua.
La Selección cumplió el sueño histórico de los 9 puntos, y eso aquí lo celebramos como si Mateo, Quiñones y Fidalgo fueran de la colonia Pancho Villa de toda la vida. El alcalde Marco Bonilla festejó cada gol desde la Plaza Mayor, lo cual es entendible: festejar goles ajenos es la única política pública que nunca falla y que jamás genera quejas en la regiduría. En Juárez, el presidente municipal en funciones se aventó incluso un pronóstico — un valiente 3-1 — demostrando que en este país predecir el marcador de fútbol sigue siendo más sencillo que predecir el corte de agua del viernes.
Porque el operativo de seguridad fue digno de cumbre internacional. En la glorieta de Pancho Villa instalaron doble filtro, Centro de Mando Móvil y vigilancia con Plataforma Centinela para que nadie metiera vehículos ni cervezas. A una aficionada en Plaza del Ángel le decomisaron un "six" como si fuera contrabando de Estado: la pobre llegó con seis caguamas y se fue con seis lecciones de civismo. Lo verdaderamente histórico no fue el 3-0, fue ver a la autoridad chihuahuense desplegar más logística para una pantalla gigante que para localizar a las personas desaparecidas en la sierra de Janos. Y por si faltaba surrealismo, al Azteca llegó el Pato Merlín con guaruras y en jaula, escoltado mejor que un testigo protegido. El pato, señoras y señores, viaja con más seguridad que usted.
Mientras tanto, la realidad seguía pasando lista. El termómetro marcaba 39 grados en la capital y hasta 43 en la frontera, y los vendedores ambulantes resumieron la política térmica estatal en una frase para enmarcar: "no queda de otra más que aguantar". Es, palabra por palabra, el lema no oficial del verano chihuahuense y, ya entrados, el de varios sexenios.
En el terreno de las cosas serias-pero-absurdas, la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres avisó que su número de WhatsApp para dar seguimiento a carpetas de investigación quedó deshabilitado porque la compañía telefónica se lo reasignó a otra persona. Léase de nuevo, despacio: la línea para atender a víctimas ahora le pertenece a un desconocido. Nada dice más de nuestras instituciones que confiar la justicia a un plan tarifario que no se pagó a tiempo.
La política tampoco se quedó atrás. En Morena ya van cuatro aspirantes formados para la gubernatura — Pérez Cuéllar, Andrea Chávez, Martín Chaparro y Luis Carlos Arrieta —, en lo que la oposición llama "actos anticipados de campaña" y ellos llaman "coordinación de la defensa de la transformación", que es la forma elegante de hacer campaña jurando que no se está haciendo campaña. La gobernadora Maru Campos, por su parte, reclamó que Morena tumbara una iniciativa para frenar candidaturas ligadas al crimen, mientras del otro lado del tablero Alejandro Domínguez intenta resucitar al PRI a punta de coaliciones, que es como intentar reanimar una pila AA frotándola entre las manos.
Y en Parral nos recordaron que la historia siempre vuelve: la Cabalgata Villista 2026 tendrá protocolos sanitarios contra el gusano barrenador para los jinetes de otros estados. Es decir, a Pancho Villa lo cruzaron mil ejércitos, pero ahora la frontera estatal la cuida un larvicida. El general Villa, donde esté, debe estar pidiendo su certificado de salud para entrar a su propia cabalgata.
Ah, y en Juárez se anunciaron cuatro puentes peatonales con 24 millones de pesos "a petición ciudadana", porque nada honra más la voluntad popular que cuatro escaleras nuevas para cruzar avenidas que también pidieron, en su momento, no tener que cruzar corriendo.
Resumen del día: el estado pasó primero de grupo en festejo, calificó directo a octavos de operativo policiaco y quedó eliminado, otra vez, en la fase de servicios públicos. Pero no se preocupe: hay megapantalla para el próximo partido. Lo que no hay es WhatsApp que conteste.
La Selección cumplió el sueño histórico de los 9 puntos, y eso aquí lo celebramos como si Mateo, Quiñones y Fidalgo fueran de la colonia Pancho Villa de toda la vida. El alcalde Marco Bonilla festejó cada gol desde la Plaza Mayor, lo cual es entendible: festejar goles ajenos es la única política pública que nunca falla y que jamás genera quejas en la regiduría. En Juárez, el presidente municipal en funciones se aventó incluso un pronóstico — un valiente 3-1 — demostrando que en este país predecir el marcador de fútbol sigue siendo más sencillo que predecir el corte de agua del viernes.
Porque el operativo de seguridad fue digno de cumbre internacional. En la glorieta de Pancho Villa instalaron doble filtro, Centro de Mando Móvil y vigilancia con Plataforma Centinela para que nadie metiera vehículos ni cervezas. A una aficionada en Plaza del Ángel le decomisaron un "six" como si fuera contrabando de Estado: la pobre llegó con seis caguamas y se fue con seis lecciones de civismo. Lo verdaderamente histórico no fue el 3-0, fue ver a la autoridad chihuahuense desplegar más logística para una pantalla gigante que para localizar a las personas desaparecidas en la sierra de Janos. Y por si faltaba surrealismo, al Azteca llegó el Pato Merlín con guaruras y en jaula, escoltado mejor que un testigo protegido. El pato, señoras y señores, viaja con más seguridad que usted.
Mientras tanto, la realidad seguía pasando lista. El termómetro marcaba 39 grados en la capital y hasta 43 en la frontera, y los vendedores ambulantes resumieron la política térmica estatal en una frase para enmarcar: "no queda de otra más que aguantar". Es, palabra por palabra, el lema no oficial del verano chihuahuense y, ya entrados, el de varios sexenios.
En el terreno de las cosas serias-pero-absurdas, la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres avisó que su número de WhatsApp para dar seguimiento a carpetas de investigación quedó deshabilitado porque la compañía telefónica se lo reasignó a otra persona. Léase de nuevo, despacio: la línea para atender a víctimas ahora le pertenece a un desconocido. Nada dice más de nuestras instituciones que confiar la justicia a un plan tarifario que no se pagó a tiempo.
La política tampoco se quedó atrás. En Morena ya van cuatro aspirantes formados para la gubernatura — Pérez Cuéllar, Andrea Chávez, Martín Chaparro y Luis Carlos Arrieta —, en lo que la oposición llama "actos anticipados de campaña" y ellos llaman "coordinación de la defensa de la transformación", que es la forma elegante de hacer campaña jurando que no se está haciendo campaña. La gobernadora Maru Campos, por su parte, reclamó que Morena tumbara una iniciativa para frenar candidaturas ligadas al crimen, mientras del otro lado del tablero Alejandro Domínguez intenta resucitar al PRI a punta de coaliciones, que es como intentar reanimar una pila AA frotándola entre las manos.
Y en Parral nos recordaron que la historia siempre vuelve: la Cabalgata Villista 2026 tendrá protocolos sanitarios contra el gusano barrenador para los jinetes de otros estados. Es decir, a Pancho Villa lo cruzaron mil ejércitos, pero ahora la frontera estatal la cuida un larvicida. El general Villa, donde esté, debe estar pidiendo su certificado de salud para entrar a su propia cabalgata.
Ah, y en Juárez se anunciaron cuatro puentes peatonales con 24 millones de pesos "a petición ciudadana", porque nada honra más la voluntad popular que cuatro escaleras nuevas para cruzar avenidas que también pidieron, en su momento, no tener que cruzar corriendo.
Resumen del día: el estado pasó primero de grupo en festejo, calificó directo a octavos de operativo policiaco y quedó eliminado, otra vez, en la fase de servicios públicos. Pero no se preocupe: hay megapantalla para el próximo partido. Lo que no hay es WhatsApp que conteste.