Carta al Zócalo: los alcaldes de Chihuahua ya hicieron su lista para la visita presidencial
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Llegó la temporada más noble del calendario chihuahuense: la de formarse con papelito en mano para cuando pasa la Presidenta. Con la quinta visita de Claudia Sheinbaum al estado —y acto confirmado en Juárez el 19 de septiembre, en la Plaza de la Mexicanidad—, los alcaldes sacaron su mejor caligrafía y su carta más sentida a los Reyes Magos de Palacio Nacional.
El de la capital, Marco Bonilla, pide dos regalos de peso: un nuevo hospital del IMSS y una planta de residuos, más un lugarcito en el programa por si hay representación municipal en el acto. Parral, por su parte, va por lo básico existencial: carreteras federales que no destrocen la suspensión y más presencia de la Guardia Nacional, porque la esperanza de manejar sin rezar un rosario también es un derecho. Cada quien con su antojo, cada quien convencido de que este año la lista sí se cumple.
Y luego está el género literario más refinado de la política local: la queja preventiva. El diputado priista Arturo Medina reclamó que la Presidenta solo le pone atención a Juárez y que debería visitar la capital, Delicias, Cuauhtémoc, Parral y demás regiones. Reclamo legítimo, salvo por el detalle poético de que lo soltó justo cuando la mandataria confirmaba que iba… a Juárez. Es como enojarse porque nunca llueve mientras uno se está mojando. El PAN y MC completaron el coro de agravios, enumerando deudas, carreteras en ruinas y promesas incumplidas, con el entusiasmo de quien por fin encontró micrófono.
La escena tiene su encanto: los mismos que gobiernan municipios y firman presupuestos formados en la fila del hospital, la carretera y la planta de residuos, como si los recursos siempre vinieran de más arriba y nunca de la ventanilla propia. La visita presidencial se convirtió así en el confesionario cívico donde todos piden y nadie explica qué hizo con lo que ya tenía.
Ojalá la carta funcione y de veras aterricen el hospital, las carreteras y la seguridad. Sería la mejor noticia del año. Pero conociendo el género, lo más probable es que la lista se guarde con cariño hasta la sexta visita, cuando toque volver a formarse, con papelito nuevo y la misma fe inquebrantable de que la próxima vez sí.
El de la capital, Marco Bonilla, pide dos regalos de peso: un nuevo hospital del IMSS y una planta de residuos, más un lugarcito en el programa por si hay representación municipal en el acto. Parral, por su parte, va por lo básico existencial: carreteras federales que no destrocen la suspensión y más presencia de la Guardia Nacional, porque la esperanza de manejar sin rezar un rosario también es un derecho. Cada quien con su antojo, cada quien convencido de que este año la lista sí se cumple.
Y luego está el género literario más refinado de la política local: la queja preventiva. El diputado priista Arturo Medina reclamó que la Presidenta solo le pone atención a Juárez y que debería visitar la capital, Delicias, Cuauhtémoc, Parral y demás regiones. Reclamo legítimo, salvo por el detalle poético de que lo soltó justo cuando la mandataria confirmaba que iba… a Juárez. Es como enojarse porque nunca llueve mientras uno se está mojando. El PAN y MC completaron el coro de agravios, enumerando deudas, carreteras en ruinas y promesas incumplidas, con el entusiasmo de quien por fin encontró micrófono.
La escena tiene su encanto: los mismos que gobiernan municipios y firman presupuestos formados en la fila del hospital, la carretera y la planta de residuos, como si los recursos siempre vinieran de más arriba y nunca de la ventanilla propia. La visita presidencial se convirtió así en el confesionario cívico donde todos piden y nadie explica qué hizo con lo que ya tenía.
Ojalá la carta funcione y de veras aterricen el hospital, las carreteras y la seguridad. Sería la mejor noticia del año. Pero conociendo el género, lo más probable es que la lista se guarde con cariño hasta la sexta visita, cuando toque volver a formarse, con papelito nuevo y la misma fe inquebrantable de que la próxima vez sí.