Septiembre en el Bajío: mucho Grito y pocas cuentas claras
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Cada 16 de septiembre Guanajuato demuestra que sabe organizar un desfile impecable: mil personas, 34 contingentes, caballos, mojigangas, banderas y saldo blanco en los 46 municipios. Lo difícil, al parecer, no es marchar en fila; lo difícil es que las cuentas marchen igual de derechitas.
Empecemos por Pénjamo, ese municipio que arrastra una deuda que —según cuentan los propios archivos municipales— empezó a inflarse hace ya casi dos décadas y hoy ronda cifras que darían para pavimentar medio Bajío. Lo poético del asunto es que un exalcalde penjamense, señalado por haber dejado números rojos y con una fila de observaciones de la Auditoría todavía sin resolver, reapareció esta semana muy oronda la sonrisa en el arranque de dos obras de pavimentación en Manuel Doblado, hablando —con la cara muy en serio— de la importancia de la buena gestión y la correcta aplicación del recurso. Es como invitar al que dejó el refri vacío para que imparta el taller de administración del hogar. Aquí no acusamos a nadie de nada: la Auditoría lleva sus observaciones y nosotros llevamos nuestra cara de asombro. Pero si en Guanajuato endeudar un pueblo viene con ascenso, chofer y asistentes, cualquiera quiere aplicar a la vacante.
Mientras tanto, el ciudadano de a pie recibió su propia sorpresa de septiembre: nos avisan que el SAT y la UIF ya podrán conocer todo tu patrimonio con un click. Un click. Nosotros llevamos años dándole clicks a la app del banco solo para que nos diga que la sesión expiró, y resulta que el fisco ya tiene la fibra óptica en orden. La respuesta ciudadana no se hizo esperar: los notarios de Salamanca reportan que las solicitudes de testamento se dispararon hasta 300% y que hasta los jóvenes andan heredando. Nada une más a una familia mexicana que la noticia de que Hacienda ya vio la cuenta de ahorros. De pronto todo mundo quiere dejar por escrito quién se queda con la licuadora antes de que la licuadora aparezca en un cruce de información.
En materia de tecnología, Japami presumió que modernizó la red de agua de Irapuato con 168 sensores de presión y 99% de micromedición para vigilar el sistema en tiempo real. Impecable. Solo falta que uno de esos 168 sensores le avise a la ciudad, también en tiempo real, por qué el drenaje se satura con tres horas de lluvia y termina metiéndose a las casas. Ya tenemos los datos; ahora solo necesitamos que el agua los lea.
De obras hablando, en León el puente del bulevar Aeropuerto sigue en el limbo: hay plazo hasta el 15 de octubre para liberar el derecho de vía de un terreno pendiente, y —oh sorpresa— aún no se libera. Es la versión guanajuatense del suspenso: todos sabemos cómo termina, pero igual llegamos al último minuto con las uñas comidas. Si el terreno se libera en octubre será milagro patrio; si no, ya habrá otro plazo, que para plazos improrrogables que se prorrogan somos campeones.
En el rubro presumible, la buena noticia: la inversión mexicana ya es la principal en Guanajuato, con 28 empresas y más de dos mil millones de dólares en el sexenio, y las botas y el tequila del estado ya se exportan por medio mundo. Aplausos sinceros. Solo pedimos que algo de ese torrente de dólares alcance para el terreno del puente de León y para los sensores que le faltan al drenaje de Irapuato. Uno exporta tequila al mundo pero no logra exportar el agua de la banqueta a la coladera.
Y en lo político, la gira presidencial trajo a la gobernadora a todos lados: proyectos hídricos, el pleito por el trasvase Solís-León con los productores de Acámbaro en pie de guerra, llamados a la unidad en San Miguel de Allende y respaldo a que las mujeres encabecen 13 municipios. Agenda cargada. Del otro lado, en el Congreso, varios diputados hicieron un pequeño alto en sus lides cercanas a la precampaña —textual— para conmemorar la Independencia y recordarnos que son defensores de la patria, la familia y la libertad. Qué bonito que la precampaña les permita una pausa cívica; ojalá esa misma pausa alcanzara para revisar las cuentas de Pénjamo. Feliz septiembre, Guanajuato: ya dimos el Grito, ahora falta dar la cuenta.
Empecemos por Pénjamo, ese municipio que arrastra una deuda que —según cuentan los propios archivos municipales— empezó a inflarse hace ya casi dos décadas y hoy ronda cifras que darían para pavimentar medio Bajío. Lo poético del asunto es que un exalcalde penjamense, señalado por haber dejado números rojos y con una fila de observaciones de la Auditoría todavía sin resolver, reapareció esta semana muy oronda la sonrisa en el arranque de dos obras de pavimentación en Manuel Doblado, hablando —con la cara muy en serio— de la importancia de la buena gestión y la correcta aplicación del recurso. Es como invitar al que dejó el refri vacío para que imparta el taller de administración del hogar. Aquí no acusamos a nadie de nada: la Auditoría lleva sus observaciones y nosotros llevamos nuestra cara de asombro. Pero si en Guanajuato endeudar un pueblo viene con ascenso, chofer y asistentes, cualquiera quiere aplicar a la vacante.
Mientras tanto, el ciudadano de a pie recibió su propia sorpresa de septiembre: nos avisan que el SAT y la UIF ya podrán conocer todo tu patrimonio con un click. Un click. Nosotros llevamos años dándole clicks a la app del banco solo para que nos diga que la sesión expiró, y resulta que el fisco ya tiene la fibra óptica en orden. La respuesta ciudadana no se hizo esperar: los notarios de Salamanca reportan que las solicitudes de testamento se dispararon hasta 300% y que hasta los jóvenes andan heredando. Nada une más a una familia mexicana que la noticia de que Hacienda ya vio la cuenta de ahorros. De pronto todo mundo quiere dejar por escrito quién se queda con la licuadora antes de que la licuadora aparezca en un cruce de información.
En materia de tecnología, Japami presumió que modernizó la red de agua de Irapuato con 168 sensores de presión y 99% de micromedición para vigilar el sistema en tiempo real. Impecable. Solo falta que uno de esos 168 sensores le avise a la ciudad, también en tiempo real, por qué el drenaje se satura con tres horas de lluvia y termina metiéndose a las casas. Ya tenemos los datos; ahora solo necesitamos que el agua los lea.
De obras hablando, en León el puente del bulevar Aeropuerto sigue en el limbo: hay plazo hasta el 15 de octubre para liberar el derecho de vía de un terreno pendiente, y —oh sorpresa— aún no se libera. Es la versión guanajuatense del suspenso: todos sabemos cómo termina, pero igual llegamos al último minuto con las uñas comidas. Si el terreno se libera en octubre será milagro patrio; si no, ya habrá otro plazo, que para plazos improrrogables que se prorrogan somos campeones.
En el rubro presumible, la buena noticia: la inversión mexicana ya es la principal en Guanajuato, con 28 empresas y más de dos mil millones de dólares en el sexenio, y las botas y el tequila del estado ya se exportan por medio mundo. Aplausos sinceros. Solo pedimos que algo de ese torrente de dólares alcance para el terreno del puente de León y para los sensores que le faltan al drenaje de Irapuato. Uno exporta tequila al mundo pero no logra exportar el agua de la banqueta a la coladera.
Y en lo político, la gira presidencial trajo a la gobernadora a todos lados: proyectos hídricos, el pleito por el trasvase Solís-León con los productores de Acámbaro en pie de guerra, llamados a la unidad en San Miguel de Allende y respaldo a que las mujeres encabecen 13 municipios. Agenda cargada. Del otro lado, en el Congreso, varios diputados hicieron un pequeño alto en sus lides cercanas a la precampaña —textual— para conmemorar la Independencia y recordarnos que son defensores de la patria, la familia y la libertad. Qué bonito que la precampaña les permita una pausa cívica; ojalá esa misma pausa alcanzara para revisar las cuentas de Pénjamo. Feliz septiembre, Guanajuato: ya dimos el Grito, ahora falta dar la cuenta.