Anticorrupción instala un comité para combatir, esta vez, a las computadoras
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La Secretaría Ejecutiva del Sistema Estatal Anticorrupción vivió su gran jornada del mes y la aprovechó como Dios manda: instalando un comité. No cualquiera, ojo, sino el flamante Comité de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, un órgano colegiado destinado a planear, regular y vigilar el uso eficiente de los activos tecnológicos. Hubo sesión extraordinaria, hubo toma de protesta, hubo lineamientos previamente aprobados por el Órgano de Gobierno. Lo que no hubo, hasta donde se sabe, fue una sola computadora prendida frente a las cámaras. Pero la foto quedó preciosa.
Es importante entender la elegancia del mecanismo. Tenemos un Sistema Estatal Anticorrupción, que tiene una Secretaría Ejecutiva, que ahora tiene un comité, que se rige por unos lineamientos, aprobados por un Órgano de Gobierno, para vigilar unos activos. Es una muñeca rusa institucional: destapas una y adentro hay otra reunión. Para cuando llegas al centro esperando encontrar la eficiencia prometida, te topas con la minuta de la sesión donde se acordó redactar el acta.
Nadie discute que la tecnología deba administrarse con orden. El detalle fino es que en México la respuesta natural a cualquier problema es fundar el organismo que lo estudiará, y la respuesta natural a la lentitud del organismo es crear, dentro de él, el comité que la agilizará. Modernización, seguridad e innovación, dijeron. Palabras hermosas, de esas que suenan a folleto, y que aquí llegan escoltadas por su séquito habitual de tomas de protesta y fotografías con banderines.
Uno soñaría con que este comité tan tecnológico sirviera, por ejemplo, para que un trámite estatal se resolviera en línea sin tres visitas presenciales y una copia certificada. Pero seamos realistas: primero habrá que instalar el subcomité que evalúe si el comité está funcionando, y luego el grupo de trabajo que dé seguimiento a las recomendaciones del subcomité. La corrupción, mientras tanto, no requiere sesión extraordinaria para operar; opera en horario corrido. Que viva la innovación, y que la próxima acta la manden, ojalá, por correo electrónico.
Es importante entender la elegancia del mecanismo. Tenemos un Sistema Estatal Anticorrupción, que tiene una Secretaría Ejecutiva, que ahora tiene un comité, que se rige por unos lineamientos, aprobados por un Órgano de Gobierno, para vigilar unos activos. Es una muñeca rusa institucional: destapas una y adentro hay otra reunión. Para cuando llegas al centro esperando encontrar la eficiencia prometida, te topas con la minuta de la sesión donde se acordó redactar el acta.
Nadie discute que la tecnología deba administrarse con orden. El detalle fino es que en México la respuesta natural a cualquier problema es fundar el organismo que lo estudiará, y la respuesta natural a la lentitud del organismo es crear, dentro de él, el comité que la agilizará. Modernización, seguridad e innovación, dijeron. Palabras hermosas, de esas que suenan a folleto, y que aquí llegan escoltadas por su séquito habitual de tomas de protesta y fotografías con banderines.
Uno soñaría con que este comité tan tecnológico sirviera, por ejemplo, para que un trámite estatal se resolviera en línea sin tres visitas presenciales y una copia certificada. Pero seamos realistas: primero habrá que instalar el subcomité que evalúe si el comité está funcionando, y luego el grupo de trabajo que dé seguimiento a las recomendaciones del subcomité. La corrupción, mientras tanto, no requiere sesión extraordinaria para operar; opera en horario corrido. Que viva la innovación, y que la próxima acta la manden, ojalá, por correo electrónico.