Chihuahua calificó a octavos de operativo: doble filtro, six decomisado y un pato con guaruras
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Si por festejos fuera, la Selección Mexicana ya sería campeona del mundo en Chihuahua. El estado entero montó Fan Fests, megapantallas y operativos de seguridad para ver el 3-0 ante Chequia, y el despliegue policiaco fue tan generoso que daban ganas de preguntar si el rival venía armado.
En la glorieta de Pancho Villa se instaló doble filtro de revisión, Centro de Mando Móvil y hasta vigilancia con Plataforma Centinela. El objetivo: que nadie ingresara vehículos ni bebidas embriagantes. Misión cumplida, porque a una aficionada en Plaza del Ángel le decomisaron un "six" de cerveza con la solemnidad de quien incauta un cargamento internacional. Le quitaron el producto, no la remitieron, y todos contentos: la dama se fue sin sus chelas pero con una anécdota para contar el resto del sexenio. Que conste el dato fino: el operativo reforzado venía a cuento de un hecho previo grave, donde seis personas fueron atropelladas por una camioneta. O sea, había razón para cuidar. Lo cómico no es que cuiden; es la coreografía con la que cuidan una pantalla.
Mientras tanto, el verdadero protagonista del miércoles llegó por su cuenta y con escolta: el Pato Merlín arribó al Estadio Azteca en una jaula y acompañado de guardias. Léase otra vez. Un pato. Con guaruras. Mejor custodiado que muchos testigos protegidos del país. Si algún día ese palmípedo decide declarar, tendrá un esquema de seguridad que ya quisieran varios funcionarios.
No faltaron, claro, los dos perritos con playera de México que "robaron miradas" en el Fan Fest, porque ninguna concentración chihuahuense está completa sin un lomito tricolor que le gane las cámaras a los humanos. Entre el pato escoltado, los perros uniformados y el six confiscado, el reporte zoológico-deportivo del día fue más rico que el propio partido.
Y funcionó: cientos de familias festejaron "en plena calma", lo cual demuestra que cuando la autoridad quiere orden, lo consigue. La pregunta, eterna y sin filtro de revisión, es por qué esa misma capacidad logística aparece para una pantalla gigante y se evapora para cosas como el agua que no llega, los árboles secos de la Deportiva Centro o las pintas con amenazas en escuelas. Pero ese partido, ése, va a tiempo extra desde hace años.
Descanse la Selección, que pasó primera. Y descanse el pato, que pasó con escolta. Chihuahua, por su parte, ya está afinando el operativo para el siguiente encuentro: doble filtro garantizado, cervezas no.
En la glorieta de Pancho Villa se instaló doble filtro de revisión, Centro de Mando Móvil y hasta vigilancia con Plataforma Centinela. El objetivo: que nadie ingresara vehículos ni bebidas embriagantes. Misión cumplida, porque a una aficionada en Plaza del Ángel le decomisaron un "six" de cerveza con la solemnidad de quien incauta un cargamento internacional. Le quitaron el producto, no la remitieron, y todos contentos: la dama se fue sin sus chelas pero con una anécdota para contar el resto del sexenio. Que conste el dato fino: el operativo reforzado venía a cuento de un hecho previo grave, donde seis personas fueron atropelladas por una camioneta. O sea, había razón para cuidar. Lo cómico no es que cuiden; es la coreografía con la que cuidan una pantalla.
Mientras tanto, el verdadero protagonista del miércoles llegó por su cuenta y con escolta: el Pato Merlín arribó al Estadio Azteca en una jaula y acompañado de guardias. Léase otra vez. Un pato. Con guaruras. Mejor custodiado que muchos testigos protegidos del país. Si algún día ese palmípedo decide declarar, tendrá un esquema de seguridad que ya quisieran varios funcionarios.
No faltaron, claro, los dos perritos con playera de México que "robaron miradas" en el Fan Fest, porque ninguna concentración chihuahuense está completa sin un lomito tricolor que le gane las cámaras a los humanos. Entre el pato escoltado, los perros uniformados y el six confiscado, el reporte zoológico-deportivo del día fue más rico que el propio partido.
Y funcionó: cientos de familias festejaron "en plena calma", lo cual demuestra que cuando la autoridad quiere orden, lo consigue. La pregunta, eterna y sin filtro de revisión, es por qué esa misma capacidad logística aparece para una pantalla gigante y se evapora para cosas como el agua que no llega, los árboles secos de la Deportiva Centro o las pintas con amenazas en escuelas. Pero ese partido, ése, va a tiempo extra desde hace años.
Descanse la Selección, que pasó primera. Y descanse el pato, que pasó con escolta. Chihuahua, por su parte, ya está afinando el operativo para el siguiente encuentro: doble filtro garantizado, cervezas no.