Jalisco tiembla a las 12:00, la nómina engorda a las 12:01 y de todo tiene la culpa tu iPhone
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Sábado 19 de septiembre. El país amanece con el nudo en la garganta que ya es tradición nacional: hoy vuelve a sonar la alerta sísmica, esta vez a propósito, porque a las doce del día el Segundo Simulacro Nacional pondrá a temblar a México con un sismo hipotético de 7.7 con epicentro en Tehuacán. Digo hipotético porque el de verdad ya lo trae Jalisco por su cuenta: nueve temblores en una sola semana repartidos entre cinco municipios, como quien reparte volantes. La ciencia insiste en que no es que septiembre sea vengativo, sino que estamos parados sobre la geografía equivocada. A los tapatíos, que llevamos años practicando el desalojo con la misma fe con que otros rezan, la explicación nos consuela lo mismo que un paraguas en Tapalpa: nada, porque ahí caía lluvia de gran intensidad con vientos de un kilómetro por hora, es decir, una llovizna con ínfulas de huracán.
Mientras la tierra se sacude por física, en Puerto Vallarta la nómina se sacude por presupuesto, y ahí sí hay dos versiones. El Gobierno municipal salió a presumir que adelgazó: 110 plazas menos en una sola quincena, 515 bajas en el año, casi dos millones de pesos que ya no se pagan. Todo un régimen keto burocrático. El problema es que, a unas cuadras de ese comunicado triunfal, una regidora sacó la báscula y encontró que la Presidencia municipal trae 117 personas donde el presupuesto aprobó 18, con un sobregasto de casi 27 millones. O sea: el ayuntamiento baja de peso en el cuerpo y lo sube en la cabeza. La Coordinación de Asesores, que tenía tres plazas aprobadas, ahora presume 23. Nunca tanta gente fue necesaria para asesorar a quien, evidentemente, no se deja asesorar en materia de nómina.
En las playas de Bahía de Banderas la crisis fue más deportiva. Una familia armó su red de voleibol frente a un hotel todo incluido y un empleado se la retiró, con la delicadeza de quien confunde la arena federal con el jardín de su casa. El video, por supuesto, voló. Y voló tan lejos que llegó hasta el Congreso, donde una diputada propuso prohibir que se anuncien 'playas privadas' o 'acceso exclusivo', ese oxímoron caribeño por el que los turistas pagan hasta 40% de sobreprecio para sentirse dueños de algo que, jurídicamente, es de todos. Traducción: en México el mar es público, pero la sombrilla cobra derecho de piso.
De lo público hablamos también en la capital, donde la Secretaría Anticorrupción hizo un acto de magia inversa: desclasificó la declaración patrimonial de un almirante en retiro y exsecretario de Marina que estaba reservada, tomen aire, hasta 2030. Es decir, alguien decidió que los bienes de un funcionario debían permanecer en la caja fuerte cuatro años más que un buen tequila añejo, y ahora, de golpe, transparencia total. La oposición ya lo bautizó el 'eslabón perdido' del huachicol fiscal y pide que comparezca; la Presidenta salió a aclarar que el señor no está escondido ni prófugo y que no hay investigación penal en su contra. Todos tranquilos, entonces: solo era un patrimonio tímido al que le costaba salir a la luz.
Y como toda tragedia mexicana necesita un villano extranjero, esta semana el papel recayó, otra vez, en China. Resulta que tu próximo auto será más caro no por el dólar ni por el clima, sino porque la industria tecnológica está comprando todos los microchips del mundo para alimentar la inteligencia artificial, y a la industria automotriz le toca formarse hasta atrás. Al mismo tiempo, la embajada china acusó a la de Estados Unidos de 'sembrar cizaña' por burlarse con un 'Viva México, Made in China', y en Michoacán aduanas aseguró 27 toneladas de ácido tartárico llegado de Shanghái. China, señoras y señores: nos encarece el coche, nos defiende la soberanía y, de pasada, nos surte de precursores. Un socio integral.
Cierro el recuento con dos plagas menores pero simbólicas. La primera: hasta siete millones de líneas celulares quedarán suspendidas por no vincular sus datos, de modo que millones de mexicanos descubrirán que el gobierno sí sabe encontrarte, aunque sea para desconectarte. La segunda, más alada: las cotorras argentinas colonizan Guadalajara desplazando aves nativas y cargando bacterias, la única migración que aquí sí genera consenso para pedir que 'regresen a su país'. Entre el temblor programado, la nómina bipolar, la playa que se cree privada y el patrimonio que salió del clóset antes de tiempo, Jalisco cierra la semana como siempre: de pie, mojado y aplaudiéndose el simulacro. Nos vemos en la próxima réplica.
Mientras la tierra se sacude por física, en Puerto Vallarta la nómina se sacude por presupuesto, y ahí sí hay dos versiones. El Gobierno municipal salió a presumir que adelgazó: 110 plazas menos en una sola quincena, 515 bajas en el año, casi dos millones de pesos que ya no se pagan. Todo un régimen keto burocrático. El problema es que, a unas cuadras de ese comunicado triunfal, una regidora sacó la báscula y encontró que la Presidencia municipal trae 117 personas donde el presupuesto aprobó 18, con un sobregasto de casi 27 millones. O sea: el ayuntamiento baja de peso en el cuerpo y lo sube en la cabeza. La Coordinación de Asesores, que tenía tres plazas aprobadas, ahora presume 23. Nunca tanta gente fue necesaria para asesorar a quien, evidentemente, no se deja asesorar en materia de nómina.
En las playas de Bahía de Banderas la crisis fue más deportiva. Una familia armó su red de voleibol frente a un hotel todo incluido y un empleado se la retiró, con la delicadeza de quien confunde la arena federal con el jardín de su casa. El video, por supuesto, voló. Y voló tan lejos que llegó hasta el Congreso, donde una diputada propuso prohibir que se anuncien 'playas privadas' o 'acceso exclusivo', ese oxímoron caribeño por el que los turistas pagan hasta 40% de sobreprecio para sentirse dueños de algo que, jurídicamente, es de todos. Traducción: en México el mar es público, pero la sombrilla cobra derecho de piso.
De lo público hablamos también en la capital, donde la Secretaría Anticorrupción hizo un acto de magia inversa: desclasificó la declaración patrimonial de un almirante en retiro y exsecretario de Marina que estaba reservada, tomen aire, hasta 2030. Es decir, alguien decidió que los bienes de un funcionario debían permanecer en la caja fuerte cuatro años más que un buen tequila añejo, y ahora, de golpe, transparencia total. La oposición ya lo bautizó el 'eslabón perdido' del huachicol fiscal y pide que comparezca; la Presidenta salió a aclarar que el señor no está escondido ni prófugo y que no hay investigación penal en su contra. Todos tranquilos, entonces: solo era un patrimonio tímido al que le costaba salir a la luz.
Y como toda tragedia mexicana necesita un villano extranjero, esta semana el papel recayó, otra vez, en China. Resulta que tu próximo auto será más caro no por el dólar ni por el clima, sino porque la industria tecnológica está comprando todos los microchips del mundo para alimentar la inteligencia artificial, y a la industria automotriz le toca formarse hasta atrás. Al mismo tiempo, la embajada china acusó a la de Estados Unidos de 'sembrar cizaña' por burlarse con un 'Viva México, Made in China', y en Michoacán aduanas aseguró 27 toneladas de ácido tartárico llegado de Shanghái. China, señoras y señores: nos encarece el coche, nos defiende la soberanía y, de pasada, nos surte de precursores. Un socio integral.
Cierro el recuento con dos plagas menores pero simbólicas. La primera: hasta siete millones de líneas celulares quedarán suspendidas por no vincular sus datos, de modo que millones de mexicanos descubrirán que el gobierno sí sabe encontrarte, aunque sea para desconectarte. La segunda, más alada: las cotorras argentinas colonizan Guadalajara desplazando aves nativas y cargando bacterias, la única migración que aquí sí genera consenso para pedir que 'regresen a su país'. Entre el temblor programado, la nómina bipolar, la playa que se cree privada y el patrimonio que salió del clóset antes de tiempo, Jalisco cierra la semana como siempre: de pie, mojado y aplaudiéndose el simulacro. Nos vemos en la próxima réplica.