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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 19 de septiembre de 2026

Puerto Vallarta baja de peso: perdió 110 empleados y ganó una contradicción

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Puerto Vallarta quiere que sepamos que está a dieta. El Gobierno municipal difundió, con el orgullo de quien enseña el antes y el después, que su nómina bajó 110 personas en una sola quincena de septiembre, que en lo que va del año acumula 515 bajas y que dejó de pagar cerca de 1.8 millones de pesos. Incluso aclaró que los recortes se concentraron en áreas administrativas y que las cuadrillas de limpieza no solo se salvaron, sino que sumaron más de cien contrataciones. Un relato impecable: menos escritorios, más escobas.

El problema con las dietas es que alguien siempre encuentra la despensa escondida. Casi al mismo tiempo, una regidora presentó los números de la Presidencia municipal y el cuadro cambió de tono: 117 personas trabajando donde el presupuesto aprobó 18, un gasto anual de casi 39 millones frente a los 12 autorizados, y una diferencia de 26.7 millones de pesos que nadie recuerda haber aprobado. Es decir, el ayuntamiento adelgaza en las extremidades y engorda justo en la cabeza.

El detalle más fino está en la Coordinación General de Asesores, que pasó de tres plazas aprobadas a 23 personas, y cuyo gasto se multiplicó casi por siete. Uno se pregunta qué asesoran veinte personas adicionales en un municipio donde, evidentemente, el consejo estrella —'no gastes más de lo aprobado'— no llegó a la oficina correcta. También aparecieron cinco asistentes ejecutivos donde había uno, y seis auxiliares administrativos donde alcanzaba con uno.

Ninguna de las dos cifras es mentira, y ahí está lo entrañable del asunto: se puede recortar y desbordar al mismo tiempo, siempre que el recorte se anuncie en un boletín y el desbordamiento se descubra en una denuncia. Vallarta, fiel a su vocación turística, ofrece así un paquete todo incluido de contabilidad: por un lado la foto de la austeridad, por el otro la letra chica del sobregasto. El contribuyente, como siempre, paga la habitación completa aunque solo le enseñen la vista al mar. Y mientras el municipio decide cuál de sus dos nóminas es la verdadera, lo único que engorda sin discusión es la lista de preguntas que nadie en el Palacio parece tener ganas de responder.