Michoacán juega a las sillas: unos piden licencia, otros no sueltan las llaves y la bomba del agua sigue quemada
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Amaneció Michoacán con un olor inconfundible a fin de sexenio anticipado, ese perfume dulzón que sueltan los funcionarios cuando empiezan a calcular más las encuestas que el presupuesto. La estampa del día es de mudanza: cajas, currículums actualizados y una fila de señores acomodándose el saco para la foto de la próxima temporada.
Empecemos por el gran número musical. Carlos Torres Piña dejó la Fiscalía General del Estado para irse a coordinar la 4T rumbo a las elecciones, en un pase que la clase política insiste en llamar "vocación de servicio" y que el resto del mundo llamaría cambiar de escritorio antes de que suene la campana. Detrás de él, Raúl Morón también pidió licencia para pelear la coordinación estatal de Morena, y ojo con el dato que lo vuelve poesía: es el cuarto aspirante a la gubernatura que se separa del cargo para la contienda interna. Cuarto. Ya no es una renuncia, es una peregrinación. A este ritmo, el organigrama del estado va a quedar con más vacantes que la biblioteca al aire libre que prepara Sahuayo, y con menos libros.
Mientras unos sueltan la silla, otros la abrazan con las dos manos. El presidente municipal de Morelia salió a decir que los morelianos no le darán las llaves de la ciudad a Morena, y hasta invitó a los aspirantes guindas a que ni se "desgasten". Bonito gesto de anfitrión: negarle a la visita la llave y de paso recomendarle que no camine tanto para llegar. El mismo funcionario aclaró, en otra comparecencia, que aquel personaje conocido como el Señor de la T operaba en el oriente del estado y no en Morelia, precisión geográfica que nos deja tranquilísimos: el crimen, por fortuna, respeta los límites municipales y jamás se pasa el semáforo.
Y llegamos al plato fuerte: el Quinto Informe de Gobierno. El mandatario estatal dedicó minutos generosos a la infraestructura, a la inversión histórica y a las finanzas sanas, y armó un relato tan pulido que casi olvidas revisar la sección donde no hay renglón. Porque lo verdaderamente histórico no fue lo que dijo, sino lo que no dijo: la seguridad, ese pequeño detalle que la oposición insiste en mencionar y que en el informe brilló por su ausencia con la disciplina de un invitado que no fue convocado. Nada como celebrar la casa recién pintada y evitar cuidadosamente la conversación sobre las goteras.
Hablando de pintura fresca: el teleférico de Morelia será inaugurado en su totalidad hasta febrero de 2027, seis estaciones para contemplar la ciudad desde arriba. Excelente noticia para el turismo y para todo aquel que quiera ver, en panorámica y sin bajarse, los fraccionamientos donde no hay agua. Porque en Villa Magna los vecinos anunciaron protesta por desabasto: una tormenta eléctrica fundió la bomba del pozo, y mientras tanto el poniente de la capital aprende que el progreso a veces vuela por los aires literalmente, pero no siempre baja a la llave de la cocina.
En el capítulo de las buenas noticias fiscales, el Cabildo aprobó un ajuste inflacionario a los impuestos para 2027 y el tesorero se apresuró a jurar que "no habrá nuevos impuestos". Traducción de cortesía para el contribuyente: no son impuestos nuevos, son los de siempre pero con suéter más grueso. Uno paga igual de caro, sólo que ahora con la conciencia tranquila de que técnicamente nadie inventó nada.
El gobernador remató la semana pedagógica respaldando el uso de celulares en primarias y secundarias, con la sabia condición de que los alumnos pongan atención en clase. Un plan infalible: darle el aparato más adictivo del planeta a un niño de once años y pedirle, por favor, que ignore las notificaciones para concentrarse en la lección de fracciones. Si funciona, que lo publiquen en National Geographic junto al nuevo felino que acaban de descubrir en Bolivia.
Y porque no todo es política, la nota que de verdad indigna al pueblo: en Tanhuato rescataron a dos perritas agredidas, una de ellas presuntamente con agua hirviendo, y ya buscan hogar responsable. Ahí sí hubo despliegue, atención médica y comunicados. Que quede el contraste como moraleja del día: en Michoacán a veces la crueldad se persigue con más celo cuando la víctima ladra que cuando protesta por el agua. Nomás para que vayan calibrando prioridades de aquí a 2027.
Empecemos por el gran número musical. Carlos Torres Piña dejó la Fiscalía General del Estado para irse a coordinar la 4T rumbo a las elecciones, en un pase que la clase política insiste en llamar "vocación de servicio" y que el resto del mundo llamaría cambiar de escritorio antes de que suene la campana. Detrás de él, Raúl Morón también pidió licencia para pelear la coordinación estatal de Morena, y ojo con el dato que lo vuelve poesía: es el cuarto aspirante a la gubernatura que se separa del cargo para la contienda interna. Cuarto. Ya no es una renuncia, es una peregrinación. A este ritmo, el organigrama del estado va a quedar con más vacantes que la biblioteca al aire libre que prepara Sahuayo, y con menos libros.
Mientras unos sueltan la silla, otros la abrazan con las dos manos. El presidente municipal de Morelia salió a decir que los morelianos no le darán las llaves de la ciudad a Morena, y hasta invitó a los aspirantes guindas a que ni se "desgasten". Bonito gesto de anfitrión: negarle a la visita la llave y de paso recomendarle que no camine tanto para llegar. El mismo funcionario aclaró, en otra comparecencia, que aquel personaje conocido como el Señor de la T operaba en el oriente del estado y no en Morelia, precisión geográfica que nos deja tranquilísimos: el crimen, por fortuna, respeta los límites municipales y jamás se pasa el semáforo.
Y llegamos al plato fuerte: el Quinto Informe de Gobierno. El mandatario estatal dedicó minutos generosos a la infraestructura, a la inversión histórica y a las finanzas sanas, y armó un relato tan pulido que casi olvidas revisar la sección donde no hay renglón. Porque lo verdaderamente histórico no fue lo que dijo, sino lo que no dijo: la seguridad, ese pequeño detalle que la oposición insiste en mencionar y que en el informe brilló por su ausencia con la disciplina de un invitado que no fue convocado. Nada como celebrar la casa recién pintada y evitar cuidadosamente la conversación sobre las goteras.
Hablando de pintura fresca: el teleférico de Morelia será inaugurado en su totalidad hasta febrero de 2027, seis estaciones para contemplar la ciudad desde arriba. Excelente noticia para el turismo y para todo aquel que quiera ver, en panorámica y sin bajarse, los fraccionamientos donde no hay agua. Porque en Villa Magna los vecinos anunciaron protesta por desabasto: una tormenta eléctrica fundió la bomba del pozo, y mientras tanto el poniente de la capital aprende que el progreso a veces vuela por los aires literalmente, pero no siempre baja a la llave de la cocina.
En el capítulo de las buenas noticias fiscales, el Cabildo aprobó un ajuste inflacionario a los impuestos para 2027 y el tesorero se apresuró a jurar que "no habrá nuevos impuestos". Traducción de cortesía para el contribuyente: no son impuestos nuevos, son los de siempre pero con suéter más grueso. Uno paga igual de caro, sólo que ahora con la conciencia tranquila de que técnicamente nadie inventó nada.
El gobernador remató la semana pedagógica respaldando el uso de celulares en primarias y secundarias, con la sabia condición de que los alumnos pongan atención en clase. Un plan infalible: darle el aparato más adictivo del planeta a un niño de once años y pedirle, por favor, que ignore las notificaciones para concentrarse en la lección de fracciones. Si funciona, que lo publiquen en National Geographic junto al nuevo felino que acaban de descubrir en Bolivia.
Y porque no todo es política, la nota que de verdad indigna al pueblo: en Tanhuato rescataron a dos perritas agredidas, una de ellas presuntamente con agua hirviendo, y ya buscan hogar responsable. Ahí sí hubo despliegue, atención médica y comunicados. Que quede el contraste como moraleja del día: en Michoacán a veces la crueldad se persigue con más celo cuando la víctima ladra que cuando protesta por el agua. Nomás para que vayan calibrando prioridades de aquí a 2027.