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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 19 de septiembre de 2026

Las llaves de la ciudad no se prestan, y el crimen, por suerte, tiene buena ortografía geográfica

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El presidente municipal de Morelia se puso en modo casero y anunció que los morelianos no le entregarán las llaves de la ciudad a Morena, además de recomendarle a los aspirantes del partido guinda que ni se "desgasten" en buscar la capital. Un mensaje de bienvenida ejemplar: primero les niega la llave y luego, por pura consideración, les sugiere que no gasten suela caminando hasta la puerta. Hospitalidad de altos vuelos.

El problema de proclamar que la ciudad no cambiará de manos es que las llaves de un municipio no las reparte quien las anuncia con más volumen, sino la ciudadanía en la urna. Pero se entiende el entusiasmo: faltando todavía un buen tramo para 2027, nunca es demasiado pronto para colgar el letrero de "ocupado" y sentarse encima del picaporte.

En la misma tónica de tranquilizar al respetable, el edil aprovechó para precisar que aquel personaje apodado el Señor de la T operaba en el oriente de Michoacán y no en Morelia, y que por eso la capital no vive los bloqueos que sufren otros municipios. La aclaración es de un optimismo enternecedor: nos pide dormir en paz porque el crimen organizado, disciplinado y respetuoso de la cartografía, presuntamente atiende su agenda a varios kilómetros de distancia y jamás se equivoca de salida en la autopista.

Uno agradece la precisión geográfica, de verdad. Es reconfortante imaginar a la delincuencia consultando el mapa municipal antes de actuar, cuidando no invadir jurisdicciones ajenas como quien respeta el jardín del vecino. Da gusto saber que, mientras en el oriente pasa lo que pasa, en la capital podemos presumir que aquí no, que aquí estamos de este otro lado de la línea imaginaria que tan amablemente nos trazaron.

Quede entonces el resumen del día para el moreliano promedio: las llaves de su ciudad están bien guardadas, la visita no debe desgastarse tocando, y el peligro, como buen turista educado, se quedó en la otra región. Tres certezas para colgar en el refrigerador, justo al lado del recibo del agua que sí llega y de la boleta que todavía no se llena sola.