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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 19 de septiembre de 2026

Bambi solo quería una siesta y la ciudad le dio una banqueta y un atropello

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El sur de Monterrey tiene un nuevo símbolo del peatón olvidado, y anda en cuatro patas. Se trata del oso apodado 'Bambi', aquel que hace un par de semanas se ganó al internet por hacer lo que muchos regios solo sueñan: echarse una siesta tranquila bajo un paso a desnivel, sin prisas, sin junta y sin tráfico que le importara.

La postal se acabó. Esta madrugada, el mismo oso apareció herido tras ser atropellado en la colonia La Estanzuela. Golpeado y asustado, logró arrastrarse hasta refugiarse dentro de un sistema de drenaje pluvial, que es justo donde uno termina cuando la ciudad decide que hasta la fauna silvestre debe aprender, a las malas, lo que se siente cruzar una calle en Monterrey.

Porque esa es la moraleja incómoda: Bambi bajó de la sierra buscando agua, sombra y quizá un poco de paz, y encontró exactamente lo mismo que encuentra cualquier ciudadano de a pie en esta metrópoli enamorada del automóvil. No hubo puente peatonal para osos, no hubo señalamiento, no hubo quien frenara. Le dieron el mismo trato que al peatón de dos patas: pásale, si puedes y si alcanzas.

El animalito, que semanas atrás protagonizaba tiernos memes durmiendo la mona bajo el concreto, ahora protagoniza un recordatorio de que el crecimiento urbano se fue cerro arriba y los osos, sencillamente, ya no tienen a dónde hacerse. La invasión, dirían ellos con toda razón, no fue suya.

Ojalá Bambi se recupere y regrese a su monte, lejos del asfalto y de esta ciudad que confunde 'convivencia con la naturaleza' con 'tomarle foto antes de arrollarla'. Y ojalá, ya entrados en gastos, alguien en el gabinete recuerde que un millón de árboles plantados no sirven de mucho si la fauna que debería habitarlos no puede cruzar la calle sin terminar en el drenaje. Bienvenido al club del peatón regio, oso; aquí todos cojeamos un poquito.