El Pase Turístico murió; larga vida a la próxima ocurrencia con descuento
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En Nuevo León la política pública tiene ritmo de vals: un paso adelante, un paso atrás y otro paso para volver justo a donde empezamos. Esta semana el gobierno del estado formalizó ante el Congreso la eliminación del Pase Turístico, ese invento reciente para los autos con placas foráneas que nació con vocación de trámite y murió como mal recuerdo. Lo presentó, para más señas, el mismo gobernador que lo había impulsado. Aplausos para el karaoke legislativo: uno canta, se equivoca y vuelve a empezar la misma canción sin sonrojarse.
Pero derogar sin reponer sería demasiado sencillo, así que ya alistan la secuela: una 'nueva propuesta' que, en lugar de vara, ahora ofrece zanahoria. Habrá descuentos e incentivos económicos para que los más de 600 mil vehículos foráneos que circulan en el estado se animen a cambiar placas y propietario por su propia voluntad, vía la plataforma NLínea. Es decir: primero se intentó por la fuerza turística, no funcionó, y ahora se apela al bolsillo. La pedagogía del ensayo y error, pero pagada con dinero público y paciencia ciudadana.
El giro tiene su lógica —tardía, pero lógica—: 600 mil coches no se regularizan a punta de amenazas ni de operativos de Fuerza Civil y Movilidad, sino haciéndoles la cuenta de por qué les conviene. Lo que llama la atención es que ese razonamiento, tan elemental, haya llegado después del tropiezo y no antes. En cualquier otro lado a eso se le llama 'planeación'; aquí se le llama 'ya que estamos'.
Así que el automovilista foráneo, ese personaje al que primero se trató como visitante sospechoso y ahora como cliente a conquistar, tendrá que esperar a leer la letra chica de la nueva oferta. Ojalá esta vez el descuento sea real y no otra ocurrencia con fecha de caducidad, porque a este paso los regios ya aprendimos a no encariñarnos con ningún trámite: todos, tarde o temprano, terminan derogados por quien los inventó. El Pase Turístico, que en paz descanse, apenas alcanzó a estrenarse. La próxima idea ya viene en camino, con moño de descuento y todo.
Pero derogar sin reponer sería demasiado sencillo, así que ya alistan la secuela: una 'nueva propuesta' que, en lugar de vara, ahora ofrece zanahoria. Habrá descuentos e incentivos económicos para que los más de 600 mil vehículos foráneos que circulan en el estado se animen a cambiar placas y propietario por su propia voluntad, vía la plataforma NLínea. Es decir: primero se intentó por la fuerza turística, no funcionó, y ahora se apela al bolsillo. La pedagogía del ensayo y error, pero pagada con dinero público y paciencia ciudadana.
El giro tiene su lógica —tardía, pero lógica—: 600 mil coches no se regularizan a punta de amenazas ni de operativos de Fuerza Civil y Movilidad, sino haciéndoles la cuenta de por qué les conviene. Lo que llama la atención es que ese razonamiento, tan elemental, haya llegado después del tropiezo y no antes. En cualquier otro lado a eso se le llama 'planeación'; aquí se le llama 'ya que estamos'.
Así que el automovilista foráneo, ese personaje al que primero se trató como visitante sospechoso y ahora como cliente a conquistar, tendrá que esperar a leer la letra chica de la nueva oferta. Ojalá esta vez el descuento sea real y no otra ocurrencia con fecha de caducidad, porque a este paso los regios ya aprendimos a no encariñarnos con ningún trámite: todos, tarde o temprano, terminan derogados por quien los inventó. El Pase Turístico, que en paz descanse, apenas alcanzó a estrenarse. La próxima idea ya viene en camino, con moño de descuento y todo.