La danza de los millones en Vallarta: 400 de la suerte y un alcalde muy receptivo
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En el Cabildo de Puerto Vallarta se estrenó un espectáculo que ningún teatro municipal cobraría: la danza de los millones. La coreógrafa fue la regidora independiente Melissa Madero, que en plena sesión expuso presuntas erogaciones que en conjunto rebasan los 400 millones de pesos, en conceptos que llamó "absurdos y escandalosos". Entre los pasos del baile: 22 millones en asesores y gerentes, y un estimado de cinco millones más en rubros que, según ella, brillaban por su poca utilidad pública.
Lo más cinematográfico no es la cifra, sino el método. Madero asegura que desde enero pidió por la vía oficial el desglose financiero del ejercicio fiscal y que sus solicitudes fueron ignoradas de manera sistemática. Ante el silencio, hizo lo que cualquier ciudadano de a pie con tiempo libre: se puso a investigar de campo, rastreando copias de cheques y contratos de licitación. Cuando una regidora tiene que jugar a la detective con fotocopias para saber en qué se gastó el dinero del pueblo, la palabra "transparencia" empieza a pedir permiso para retirarse.
El alcalde Luis Ernesto Munguía respondió con maestría de funcionario veterano. Primero, calificó su Cabildo de "abierto y receptivo". Segundo, anunció que la contraloría auditará. Y tercero —la jugada maestra— dejó en manos de "las instancias competentes" determinar si hubo o no anomalías. Es la trilogía perfecta: te escucho, te audito y, en todo caso, que decida alguien más. Subrayó, eso sí, que los comités de adjudicación operan con "estricta cautela" y con la contraloría participando. Cautela tanta que el desglose tardó meses en no llegar.
Mientras la danza seguía, en las colonias de Vallarta la otra coreografía continuaba intacta: la basura lleva meses acumulándose y el mismo alcalde pidió 45 días más para resolverla. Cuatrocientos millones bajo la lupa por un lado, montañas de bolsas por el otro, y 35 patrullas nuevas estrenándose en medio —de las cuales solo 30 ruedan—. La aritmética vallartense es generosa para los autos oficiales y tacaña para los camiones de basura. Madero pide cuentas; el municipio pide tiempo. Y el ciudadano, como siempre, pide nada más que alguien le diga a dónde bailaron sus millones.
Lo más cinematográfico no es la cifra, sino el método. Madero asegura que desde enero pidió por la vía oficial el desglose financiero del ejercicio fiscal y que sus solicitudes fueron ignoradas de manera sistemática. Ante el silencio, hizo lo que cualquier ciudadano de a pie con tiempo libre: se puso a investigar de campo, rastreando copias de cheques y contratos de licitación. Cuando una regidora tiene que jugar a la detective con fotocopias para saber en qué se gastó el dinero del pueblo, la palabra "transparencia" empieza a pedir permiso para retirarse.
El alcalde Luis Ernesto Munguía respondió con maestría de funcionario veterano. Primero, calificó su Cabildo de "abierto y receptivo". Segundo, anunció que la contraloría auditará. Y tercero —la jugada maestra— dejó en manos de "las instancias competentes" determinar si hubo o no anomalías. Es la trilogía perfecta: te escucho, te audito y, en todo caso, que decida alguien más. Subrayó, eso sí, que los comités de adjudicación operan con "estricta cautela" y con la contraloría participando. Cautela tanta que el desglose tardó meses en no llegar.
Mientras la danza seguía, en las colonias de Vallarta la otra coreografía continuaba intacta: la basura lleva meses acumulándose y el mismo alcalde pidió 45 días más para resolverla. Cuatrocientos millones bajo la lupa por un lado, montañas de bolsas por el otro, y 35 patrullas nuevas estrenándose en medio —de las cuales solo 30 ruedan—. La aritmética vallartense es generosa para los autos oficiales y tacaña para los camiones de basura. Madero pide cuentas; el municipio pide tiempo. Y el ciudadano, como siempre, pide nada más que alguien le diga a dónde bailaron sus millones.