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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Digest • 20 de septiembre de 2026

Doce del día: dos millones de héroes, según el conteo oficial

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A las doce en punto del sábado sonó la alarma sísmica y, de acuerdo con las cifras oficiales, unos dos millones cuatrocientos mil jaliscienses y dieciséis mil inmuebles se convirtieron de golpe en ciudadanos ejemplares. El problema es que quien caminó de verdad al punto de reunión sabe que la aritmética no cuadra: en los hoteles, en las plazas comerciales y en las dependencias el protocolo funcionó como reloj suizo; en el changarro de la esquina y en la sala de la casa, media entidad decidió que el mejor refugio ante un terremoto es el sillón. Protección Civil lo dijo con delicadeza administrativa: en los pequeños negocios "hubo poca participación". Traducido del burocrático: el tendero salió a ver por qué chillaban los celulares, comprobó que no temblaba y regresó a cobrar.

Hay que reconocer al Zoológico de Guadalajara, que evacuó a dos mil treinta y dos personas en doce minutos cronometrados. Doce minutos. Uno esperaría esa disciplina de las fieras, no de los visitantes; pero en Jalisco hasta el domingo de zoológico se respeta mejor el protocolo que el señalamiento de alto en avenida Vallarta. Y como cada 19 de septiembre, el verdadero simulacro nacional ocurrió en redes: la cosecha de memes fue más abundante y más puntual que la participación desde las casas. Ensayamos un sismo hipotético —magnitud 7.7 con epicentro en Tehuacán, para no quitarle protagonismo a nadie— con la solemnidad de quien ya aprendió que lo único garantizado es que el meme llega antes que la ayuda.

Mientras la ciudad ensayaba sobrevivir a la naturaleza, en Zapopan la naturaleza no corrió con la misma suerte. Salieron a la luz, vía transparencia, las cifras de la Dirección de Protección Animal: catorce mil perros y gatos sacrificados en cuatro años, un promedio de trescientos al mes. La dependencia explica que responde a reportes de jaurías, falta de vacunación y riesgo para los vecinos, y presume que además apoya a otros nueve municipios metropolitanos. Es decir, el único servicio de la zona conurbada que sí funciona a domicilio, coordinado y sin protestar, resultó ser este. Da para pensar qué tan urbanizada tenemos la conciencia cuando al problema de fondo —que nadie esteriliza nada— se le llama, con cara de trámite resuelto, "control de fauna nociva".

De fauna a nómina. En Puerto Vallarta, el Ayuntamiento informó con orgullo presupuestal que la nómina de la primera quincena de septiembre trae ciento diez personas menos que la anterior y un ahorro cercano al millón ochocientos mil pesos. Todo, aclaran, con apego al Capítulo 1000 y a un acuerdo de cabildo con número de folio muy formal. Nada como descubrir la austeridad justo cuando ya pasó el Grito y ya no hay a quién invitar al templete. Ciento diez familias se enteraron de la disciplina financiera del municipio por la vía más pedagógica: el recibo de nómina.

En Bahía de Banderas, en cambio, la que quedó fuera de servicio fue la patrulla. Una mujer denunció en video a un funcionario de Tesorería —lo identificó por su nombre— por presuntas agresiones y amenazas en su domicilio. Según su relato, pidió auxilio, llegaron varias unidades municipales y, tras identificar al hombre como servidor público, los agentes se retiraron. Bienvenidos al único documento que en la región tiene efecto instantáneo, más rápido que el 911 y más confiable que el SPEI: la credencial de la Jefatura de Ingresos. Ábrase sésamo.

Y si de recuperar lo que es de uno se trata, un grupo de inversionistas de una firma tapatía acudió a Casa Jalisco a pedirle personalmente al gobernador Pablo Lemus que interceda para recuperar millones de un presunto fraude. Uno entiende la angustia; lo que sorprende es el itinerario. En Jalisco ya nos acostumbramos a que el trámite financiero se resuelva no en la fiscalía ni en la Condusef, sino tocando el portón del Ejecutivo, como quien va a pedir posada. Si esto sigue así, el próximo estado de cuenta lo van a expedir en la puerta de Casa Jalisco.

Cerramos con la estampa más honesta del fin de semana, esa que retrata al Jalisco real mejor que cualquier simulacro: un repartidor de diecisiete años, en la colonia El Mangal, fue enganchado con el viejo truco de pedirle que pagara de su bolsa la comida y una transferencia "para pasajes" en el OXXO, y luego le cancelaron el pedido sin devolverle un peso. Ahí está el país completo. Ensayamos con dos millones de personas cómo salvarnos de un sismo que quizá no venga, mientras al chavo de la moto lo estafan a plena luz por doscientos pesos que sí se fueron. La alarma que de verdad urge no suena a las doce del sábado.