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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 20 de septiembre de 2026

Agua va: la subasta del acueducto que ni sí ni no

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Todavía no está definido. Con esas cuatro palabras la presidenta Claudia Sheinbaum describió el proyecto estrella de la sed guanajuatense: el Acueducto Solís-León, esa obra que lleva tanto tiempo en veremos que ya podría tramitar su credencial de adulto mayor. El gobierno federal no descarta buscar alternativas, que en el idioma de las obras públicas es primo hermano de ahí lo vamos viendo.

La iniciativa privada, encarnada en Coparmex, pidió lo que cualquier persona razonable pediría: ruta clara, recursos y tiempos. Tres cosas que en Guanajuato escasean casi tanto como el propio líquido. Pedir tiempos para el acueducto es como pedirle fecha de boda a alguien que todavía no confirma si va a ir a la fiesta.

Mientras León hace antesala, Celaya asomó la cabeza para recordar que también tiene garganta. Su alcalde, Juan Miguel Ramírez, avisó que si se reparte agua, Celaya debe entrar en la repartición, y de paso invitó a sociabilizar el proyecto con los productores que se oponen. Sociabilizar: verbo fino para convencer al que ya dijo que no.

Y es que en Acámbaro —municipio que justo esta semana celebra 500 años, edad suficiente para haber visto pasar muchas promesas— los productores salieron a manifestarse. La gobernadora Libia Dennise García se acercó y ofreció el clásico infalible: una mesa de diálogo, con la invitación abierta. En Guanajuato el agua puede faltar en la milpa, pero jamás faltará para servir los vasos de una mesa de diálogo.

Así las cosas: León pide, Celaya codicia, Acámbaro protesta, la iniciativa privada exige claridad y la federación contesta que ya veremos. Todos tienen razón, todos tienen sed y nadie tiene tubería. El acueducto Solís-León se volvió una obra cuántica: existe y no existe al mismo tiempo, y solo colapsará a un estado definido cuando alguien, algún día, abra la llave y compruebe que sigue seca.

Lo único claro, por ahora, es que nada está claro. Y en eso, hay que reconocerlo, el proyecto avanza puntualísimo.