Se busca fiscal; abstenerse quienes ya andan en campaña
Tamaño de letra
Michoacán tiene una vacante de altísimo nivel y el anuncio lo puso, con cierta urgencia, el propio gobernador: se busca titular para la Fiscalía General del Estado. Alfredo Ramírez Bedolla exhortó al Congreso a emitir cuanto antes la convocatoria para el cargo, luego de que el hasta hace poco fiscal, Carlos Torres Piña, presentara su renuncia para dedicarse a lo verdaderamente importante en la vida pública nacional: hacer campaña rumbo a las elecciones de 2027.
Que quede claro el orden de las prioridades. En un estado donde los reportes al 911 no descansan ni en sábado, el encargado de perseguir el delito decidió que su futuro estaba en las urnas y no en las carpetas de investigación. Colgó la toga, guardó el expediente y salió al ruedo electoral con dos años de anticipación, no sea que alguien le gane el lugar en la fila. La procuración de justicia, entendemos, puede esperar; la boleta, no.
Así que la Fiscalía michoacana quedó como esos locales de la avenida con el letrero de 'se renta': cortina abajo, teléfono de contacto y la promesa de que pronto habrá grandes novedades. El gobernador, muy correcto, le pasó la bolita al Congreso, ese mismo Congreso que —según sus propios diputados— arrastra un tiradero de iniciativas sin dictaminar y está en su último año de vida útil. Es decir: el nombramiento más delicado del estado quedó en manos del organismo que no ha podido ni con la tarea acumulada. Tranquilidad absoluta.
Hay, eso sí, una lectura optimista. Si el fiscal renunció para buscar acomodo político, quiere decir que en Michoacán la generación de empleo va de maravilla; tan bien, que hasta los altos funcionarios encuentran chamba mejor. Coincide, de hecho, con las cifras récord de trabajo que la administración presume por otro lado. Todo cuadra: aquí nadie se queda sin ocupación, ni siquiera el que se supone que debía cuidarnos de los que no la tienen.
Ojalá la convocatoria salga rápido y con buen tino. Mientras tanto, quien tenga una denuncia que hacer que tome asiento: la justicia está en proceso de contratación y, como toda vacante del sector, promete requisitos exigentes, sueldo confidencial y una larguísima lista de aspirantes con intereses puestos de aquí a 2027.
Que quede claro el orden de las prioridades. En un estado donde los reportes al 911 no descansan ni en sábado, el encargado de perseguir el delito decidió que su futuro estaba en las urnas y no en las carpetas de investigación. Colgó la toga, guardó el expediente y salió al ruedo electoral con dos años de anticipación, no sea que alguien le gane el lugar en la fila. La procuración de justicia, entendemos, puede esperar; la boleta, no.
Así que la Fiscalía michoacana quedó como esos locales de la avenida con el letrero de 'se renta': cortina abajo, teléfono de contacto y la promesa de que pronto habrá grandes novedades. El gobernador, muy correcto, le pasó la bolita al Congreso, ese mismo Congreso que —según sus propios diputados— arrastra un tiradero de iniciativas sin dictaminar y está en su último año de vida útil. Es decir: el nombramiento más delicado del estado quedó en manos del organismo que no ha podido ni con la tarea acumulada. Tranquilidad absoluta.
Hay, eso sí, una lectura optimista. Si el fiscal renunció para buscar acomodo político, quiere decir que en Michoacán la generación de empleo va de maravilla; tan bien, que hasta los altos funcionarios encuentran chamba mejor. Coincide, de hecho, con las cifras récord de trabajo que la administración presume por otro lado. Todo cuadra: aquí nadie se queda sin ocupación, ni siquiera el que se supone que debía cuidarnos de los que no la tienen.
Ojalá la convocatoria salga rápido y con buen tino. Mientras tanto, quien tenga una denuncia que hacer que tome asiento: la justicia está en proceso de contratación y, como toda vacante del sector, promete requisitos exigentes, sueldo confidencial y una larguísima lista de aspirantes con intereses puestos de aquí a 2027.