Destiempo

La noticia, pero a destiempo. Sátira y opinión sobre la prensa chihuahuense.

Nota · 12 de junio de 2026

580 mil platillos calientes después, la sopa sigue sin llegar a donde más urge

580 mil platillos calientes después, la sopa sigue sin llegar a donde más urge
Buenas noticias para la estadística estatal: en lo que va del año se han repartido 580 mil platillos calientes en Chihuahua, con Juárez y la capital a la cabeza del banquete. Una cifra redonda, fotogénica, perfecta para el boletín. Uno imagina el comunicado tecleado con orgullo, como quien apunta los goles de su equipo, mientras la realidad —terca como suegra— sigue tocando puertas más abajo.

Porque mientras allá arriba se contabilizan platillos por decenas de miles, el colectivo Ir Nao Taka Ru, de la Sierra Tarahumara, anda pidiendo ayuda a la ciudadanía —a la banda, a usted, a mí— para familias desplazadas que llegaron desde Tamazula, Durango, y hoy viven hacinadas en Chihuahua, sin servicios básicos. Hablan de bebés de cero a doce meses y de niños de uno y dos años que necesitan lo elemental. Y uno se pregunta, con todo respeto: de esos 580 mil platillos calientes, ¿ninguno alcanzó a enfriarse rumbo a esas casas? La logística llega al centro comercial y se le acaba la gasolina justo donde el camino se pone de terracería.

A la par, en el Congreso del Estado, la diputada Herminia Gómez (Morena) arrancó la Segunda Consulta Pública a Personas con Discapacidad 2026, con un detalle que hay que aplaudirle por honesto: reconoció que las normas todavía no se reflejan de manera tangible en beneficios para el sector más desprotegido. Traducido del lenguaje legislativo al chihuahuense de banqueta: tenemos leyes preciosas, enmarcadas, bien redactadas, que por ahora benefician sobre todo al papel donde están escritas.

Son 41 iniciativas que viajarán en cuadernillo a Camargo, Cuauhtémoc, Parral, Juárez y la capital, para platicar de inclusión, educación, salud, accesibilidad y acceso a la justicia. Loable, sin sarcasmo: preguntarle a la gente es mejor que adivinarle. El detalle es el patrón. En este estado parece que sabemos hacer dos cosas con maestría olímpica: contar lo entregado y consultar lo pendiente. Lo que se nos atora, una y otra vez, es la parte de en medio, esa donde el platillo, la rampa y el techo digno efectivamente llegan a las manos que los esperan.

Porque consultar a personas con discapacidad sobre accesibilidad está muy bien, siempre y cuando después no las hagamos esperar la siguiente consulta para enterarse de por qué la banqueta sigue siendo una pista de obstáculos. Y entregar 580 mil platillos suena espléndido hasta que una familia con un bebé de seis meses, recién desplazada y sin agua, tiene que confiar en la solidaridad del vecino antes que en la del aparato que tan bien sabe llevar la cuenta.

Que conste: ni el platillo caliente ni la consulta son el problema. El problema es tratarlos como meta cuando apenas son el arranque. La cifra no abriga, el cuadernillo no construye rampa y el comunicado no calienta biberón. Ojalá el próximo conteo no sea de platillos repartidos ni de consultas inauguradas, sino de familias que ya no tuvieron que pedirle a la ciudadanía lo que, en teoría, ya estaba contemplado en cuarenta y un iniciativas y en medio millón de comidas. Mientras tanto, seguimos sumando. Eso sí: en Chihuahua sumamos como campeones.