'Nosotros solo lo guardábamos': el noble oficio de cuidar 59 millones de litros ajenos
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En Guanajuato aseguraron más de 59 millones de litros de combustible presuntamente ilegal, y la reacción más memorable no vino de la autoridad, sino de la empresa señalada, que se apresuró a aclarar que ella no es dueña de semejante lago de gasolina: solo lo 'almacena' para terceros. Es, oficialmente, la excusa del año. El clásico 'yo nomás lo guardo' ha rescatado a estudiantes con acordeón, a novios con mensajes ajenos en el celular y ahora, aparentemente, a quien resguarda combustible por camiones cisterna. La instalación —dicen— tiene todos sus permisos; faltaría el permiso para explicar de quién es el producto.
La Fiscalía General de la República, ante la 'complejidad' del caso, turnó la carpeta a la fiscalía especializada en delincuencia organizada. 'Complejidad' es esa palabra mágica que en el argot burocrático significa 'esto está tan grande que mejor que lo firme otro'. Mientras tanto, el titular de Seguridad salió a prometer que 'sí va a haber detenidos', frase que en México tiene el mismo valor contractual que 'ahorita te pago' o 'ya casi llego'.
Y como toda buena telenovela necesita un giro, apareció la declaración patrimonial de un ex secretario de Marina, con dos créditos hipotecarios que suman millones de pesos e ingresos anuales de dos millones. Nada ilegal en el papel, por supuesto; simple casualidad narrativa en medio de una investigación por huachicol fiscal. El país entero, uno supone, también solo estaba guardando.
Lo poético del asunto es la escala. No son cinco garrafas en una azotea: son decenas de millones de litros, suficientes para llenar de sospechas a varias administraciones. Y sin embargo, la historia oficial es que nadie sabe, nadie vio, y la empresa solo prestaba el clóset. Habrá que esperar a que la fiscalía termine de leer 'documentos y entrevistas', ese eufemismo elegante de 'vamos empezando'. Por lo pronto, el mensaje para el ciudadano es claro: si te agarran con la cajuela llena, di que se la estás cuidando a un amigo. Al parecer, a nivel industrial, funciona de maravilla.
La Fiscalía General de la República, ante la 'complejidad' del caso, turnó la carpeta a la fiscalía especializada en delincuencia organizada. 'Complejidad' es esa palabra mágica que en el argot burocrático significa 'esto está tan grande que mejor que lo firme otro'. Mientras tanto, el titular de Seguridad salió a prometer que 'sí va a haber detenidos', frase que en México tiene el mismo valor contractual que 'ahorita te pago' o 'ya casi llego'.
Y como toda buena telenovela necesita un giro, apareció la declaración patrimonial de un ex secretario de Marina, con dos créditos hipotecarios que suman millones de pesos e ingresos anuales de dos millones. Nada ilegal en el papel, por supuesto; simple casualidad narrativa en medio de una investigación por huachicol fiscal. El país entero, uno supone, también solo estaba guardando.
Lo poético del asunto es la escala. No son cinco garrafas en una azotea: son decenas de millones de litros, suficientes para llenar de sospechas a varias administraciones. Y sin embargo, la historia oficial es que nadie sabe, nadie vio, y la empresa solo prestaba el clóset. Habrá que esperar a que la fiscalía termine de leer 'documentos y entrevistas', ese eufemismo elegante de 'vamos empezando'. Por lo pronto, el mensaje para el ciudadano es claro: si te agarran con la cajuela llena, di que se la estás cuidando a un amigo. Al parecer, a nivel industrial, funciona de maravilla.