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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 20 de septiembre de 2026

Monterrey ensaya el terremoto que nunca llega (y sale reprobado en humildad)

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A las doce del día, Nuevo León hizo su parte en el Segundo Simulacro Nacional: sonó la alerta en los celulares, evacuaron el Palacio de Gobierno —varias decenas de personas, muy ordenaditas— y las corporaciones de emergencia posaron para la foto de rigor. Impecable. El problema es filosófico: el mismo fin de semana circuló un explicador recordándonos que en la Zona Metropolitana de Monterrey los temblores son tan raros que rozan lo anecdótico. Es decir, ensayamos con devoción para un fenómeno que la geología local prácticamente nos tiene prohibido.

No está mal prepararse; la prevención salva vidas y nadie discute el homenaje a las víctimas de 1985 y 2017. Lo que da ternura es el entusiasmo regio por examinar una materia que no cursamos. En la Ciudad de México la alerta paraliza a millones porque ahí sí se mueve el piso; aquí la chicharra suena y el mayor riesgo es que alguien tire el café al levantarse de la silla. Participamos, claro, porque somos competitivos hasta para los desastres ajenos: si hay simulacro nacional, Nuevo León quiere el primer lugar en asistencia.

Y aquí está la ironía que nadie quiere nombrar: dedicamos protocolos, chicharras y discursos al terremoto improbable, mientras los desastres que sí nos visitan —las tormentas que tiran árboles sobre las casas, las lluvias que inundan pasos a desnivel, la sequía que nos tiene contando gotas— rara vez merecen un simulacro con banda de guerra. Nos entrenamos para el villano que no llega e improvisamos con el que toca la puerta cada temporada.

Que conste: bien por la cultura de prevención. Solo sugerimos, humildemente, un Simulacro Metropolitano de Lluvia Fuerte, uno de Bache Sorpresa y quizá uno de Corte de Agua. Esos sí los pasaríamos con honores, porque llevamos años de práctica involuntaria. Mientras tanto, Monterrey seguirá siendo la única ciudad que se prepara con esmero para temblar, sobre todo, de emoción.