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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 21 de septiembre de 2026

El PAN de Juárez demuestra que para pelearse no se necesita oposición

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Existe una virtud política poco valorada: la autosuficiencia. Y el Partido Acción Nacional en Ciudad Juárez la domina como pocos, porque acaba de protagonizar un pleito de campeonato sin necesidad de que Morena moviera un dedo. Todo empezó con un pecado gravísimo a los ojos de la dirigencia local: un regidor panista asistió al informe de la presidenta de la República. No robó, no traicionó una votación, no vendió el estadio; simplemente fue a un evento de gobierno. En el mundo normal se llama cumplir con tu chamba de funcionario. En el mundo panista juarense, se llama alta traición.

La presidenta estatal del partido anunció que iniciaría el proceso de expulsión del regidor, y pidió además que lo dieran de baja de los chats internos, ese moderno cadalso donde hoy se ejecuta a los militantes: no hay peor humillación contemporánea que quedar fuera del grupo de WhatsApp. Uno imagina el momento solemne en que el administrador presiona 'eliminar del grupo' con la gravedad de quien firma una sentencia.

El regidor, lejos de arrepentirse, contraatacó con una prosa que merece un lugar en el museo del rencor partidista. Acusó a la dirigencia de tener "un tufo autoritario y déspota", le reprochó carecer de "formación doctrinaria y territorial de panista" y, ya encarrerado, le exigió que la renuncia la presentara ella. Es decir: le pidieron la baja y respondió pidiendo la baja del otro. Un empate técnico en materia de expulsiones mutuas, algo que no se veía desde los divorcios donde ambos cambian la cerradura el mismo día.

Lo delicioso del asunto es que todo ocurre puertas adentro, sin intervención externa, como esas peleas familiares en una cena navideña que empiezan por el pavo y terminan revisando herencias de 1997. Mientras la dirigencia habla de lealtad, el regidor habla de legalidad electoral; mientras uno invoca la disciplina, el otro invoca el reglamento; y el ciudadano común, que solo quería banquetas y agua, observa la función preguntándose quién gobierna Juárez mientras el partido decide a quién bloquea del chat.

En plena antesala del proceso rumbo a 2027, cuando lo esperable sería que Acción Nacional cerrara filas para no regalarle la elección al adversario, el partido optó por lo contrario: demostrar que su capacidad de fuego interno es mayor que la de cualquier rival. Es un espectáculo de eficiencia autodestructiva. Si algún día ese talento se aplicara a bachear calles, Juárez sería una alfombra. Por ahora, seguirá siendo escenario de la única contienda donde ganador y perdedor pertenecen al mismo bando y comparten, hasta nuevo aviso, la misma sala de juntas.