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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 21 de septiembre de 2026

Zapotlanejo estrena la secuela de su propia inundación (y nadie leyó el guion)

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Hay tragedias y hay reposiciones. Lo de Zapotlanejo pertenece a la segunda categoría: la misma colonia, el mismo arroyo desbordado, los mismos muebles sobre la banqueta y los mismos vecinos con la pala en la mano, dos años después del estreno que dejó un muerto. Esta vez el saldo preliminar creció a lo largo del día como bola de nieve —o de lodo—: primero 46 fincas, luego 50, después 57 y, para la noche, 147 inmuebles afectados, con alrededor de cien personas evacuadas y dos refugios abiertos. Las cifras subían con el agua; la ayuda, un poquito después.

Lo entrañable del caso es el reparto de responsabilidades, ejecutado con la precisión de una coreografía largamente ensayada. Los vecinos aseguran que meses atrás avisaron sobre el nivel de las presas de la parte alta; la autoridad, según ellos, tomó nota con la misma velocidad con la que se seca una calle inundada. Ya con el desastre encima, la alcaldesa reconoció la omisión —confesión valiente que, como todo en esta historia, llegó tarde— y anunció que ahora sí dialogará con la Conagua y con los dueños de los predios donde están los embalses. El gobernador, por su parte, informó que las dependencias estatales estaban preparadas para atender la emergencia, lo cual es un consuelo enorme para quien ya perdió la sala.

El dictamen técnico fue tranquilizador y devastador a la vez: no se rompió ninguna presa. Fue, dicen, una tormenta severa sobre una cuenca saturada. O sea: llovió fuerte en un lugar que se inunda cada temporal. Ese hallazgo, digno de una comisión investigadora, confirma lo que cualquier vecino podía diagnosticar desde su azotea. Eso sí, habrá apoyos del FOEDEN para reponer lo perdido, porque en este país la prevención es carísima pero la reconstrucción siempre alcanza.

Queda flotando, entre la maleza y el lodo, la pregunta que ninguna dependencia ha querido responder con la misma prontitud con que se toma la foto: ¿quién paga los daños? Mientras tanto, Zapotlanejo guarda el guion en un cajón seco. Falta poco para la tercera temporada.