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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 21 de septiembre de 2026

Irapuato reparte agua por horario de oficina y el estado sigue buscando de dónde

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Prepárense, porque esto es una obra maestra de la ingeniería y de la paciencia. Irapuato anunció, con bombo, platillo y probable pastel de informe, que su administración ha invertido más de mil 779 millones de pesos en infraestructura hídrica: 345 obras entre agua potable, drenaje y saneamiento, incluida una planta de tratamiento de 462 millones a la salida a Pueblo Nuevo. El logro estrella, el que pusieron en negritas: ahora el 85% de las colonias tiene agua «al menos 12 horas diarias».

Doce horas. Deténganse a saborearlo. En pleno 2026, el gran avance civilizatorio es que el agua trabaja medio turno, como cajero de banco. Uno se imagina a las familias organizando su vida alrededor del horario del líquido: baños de nueve a tres, lavadora en horario matutino y, a partir de la tarde, que Dios y la cubeta provean. Mil 779 millones de pesos para llegar más o menos a donde los romanos llegaron hace dos mil años, pero con más listones que cortar.

Y eso es lo que hay abajo. Arriba, en el Olimpo estatal, el agua de León sigue siendo una leyenda urbana. La gobernadora salió a aclarar que el acueducto Solís-León no es la única opción, que se analizan dos rutas y que el diálogo con los productores continúa. Es decir: llevamos años sin resolver de dónde sale el agua, pero al menos ya duplicamos la cantidad de maneras de no resolverlo. De una incertidumbre pasamos a dos. A eso, en el Bajío, se le llama progreso.

Por si el elenco estaba incompleto, aterrizó la presidenta Sheinbaum en Celaya e Irapuato para prometer hospitales, confirmar el paso del tren y anunciar que su gobierno también buscará una alternativa para el agua de León. Ya somos tres niveles de gobierno buscando el agua. Es como una búsqueda del tesoro, sólo que el tesoro es algo que se supone debería salir de la llave.

Mientras tanto, el ciudadano de a pie mira su tinaco, hace cuentas y entiende la moraleja guanajuatense del año: aquí no falta inversión, faltan resultados; no faltan promesas, falta presión en la tubería. Pero eso sí, para el próximo informe seguro habrá otra cifra redonda, otro listón y, con suerte, trece horas de agua. Vamos avanzando, gota a gota.