León tendrá tantra, temazcal y sound healing: por fin algo para curar el susto
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Buenas noticias para el espíritu, que en Guanajuato anda tan maltratado como las banquetas. León estrenará el Foro Despierta en el Claustro Santa Fe, un encuentro con conferencias, talleres y experiencias de bienestar emocional y espiritual: neurociencia, yoga, psicomagia, tantra y sound healing, todo para «reconectar con la conciencia». Porque si algo le faltaba a este estado, no era agua ni seguridad: era reconectar con la conciencia.
Yo aplaudo la iniciativa, de verdad. Después de una semana en la que aseguraron 59 millones de litros de combustible sin dueño conocido y en la que el agua sale por horario de oficina, lo que este pueblo necesita urgentemente es, en efecto, un cuenco tibetano bien afinado. Que suene. Que retumbe. A ver si con la vibración correcta se destapan las tuberías.
El menú espiritual es ambicioso. Habrá neurociencia, para que entiendas científicamente por qué te dan ganas de llorar cuando llega el recibo del predial. Habrá psicomagia, que es como la magia normal pero con diploma. Habrá tantra, para reconectar con la pareja mientras afuera reconectan la energía eléctrica de contrabando. Y habrá sound healing, la sanación con sonido, ideal para tapar el ruido de las motocicletas que en este estado casi nunca traen buenas noticias.
No se malentienda: no tengo nada contra el bienestar. Ojalá funcione. Ojalá el estado entero medite, respire hondo y encuentre su centro. El problema es que uno sospecha que la ansiedad guanajuatense no se cura con incienso, sino con resultados: agua las 24 horas, calles tranquilas y funcionarios que se enteren de las cosas antes que el periódico. Pero mientras eso llega —y a este ritmo llega cuando inauguren la segunda ruta del acueducto—, bienvenido sea el temazcal.
Así que ya sabe, estimado lector estresado: si esta semana no encontró paz en las noticias, búsquela en el Claustro Santa Fe. Respire. Suelte. Reconecte con su conciencia. Y cuando abra los ojos y siga sin agua, al menos habrá aprendido a aceptarlo con una sonrisa zen. Namasté, Bajío.
Yo aplaudo la iniciativa, de verdad. Después de una semana en la que aseguraron 59 millones de litros de combustible sin dueño conocido y en la que el agua sale por horario de oficina, lo que este pueblo necesita urgentemente es, en efecto, un cuenco tibetano bien afinado. Que suene. Que retumbe. A ver si con la vibración correcta se destapan las tuberías.
El menú espiritual es ambicioso. Habrá neurociencia, para que entiendas científicamente por qué te dan ganas de llorar cuando llega el recibo del predial. Habrá psicomagia, que es como la magia normal pero con diploma. Habrá tantra, para reconectar con la pareja mientras afuera reconectan la energía eléctrica de contrabando. Y habrá sound healing, la sanación con sonido, ideal para tapar el ruido de las motocicletas que en este estado casi nunca traen buenas noticias.
No se malentienda: no tengo nada contra el bienestar. Ojalá funcione. Ojalá el estado entero medite, respire hondo y encuentre su centro. El problema es que uno sospecha que la ansiedad guanajuatense no se cura con incienso, sino con resultados: agua las 24 horas, calles tranquilas y funcionarios que se enteren de las cosas antes que el periódico. Pero mientras eso llega —y a este ritmo llega cuando inauguren la segunda ruta del acueducto—, bienvenido sea el temazcal.
Así que ya sabe, estimado lector estresado: si esta semana no encontró paz en las noticias, búsquela en el Claustro Santa Fe. Respire. Suelte. Reconecte con su conciencia. Y cuando abra los ojos y siga sin agua, al menos habrá aprendido a aceptarlo con una sonrisa zen. Namasté, Bajío.