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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 21 de septiembre de 2026

San José Iturbide guarda 59 millones de litros de combustible que, oficialmente, no son de nadie

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Imagínese que la autoridad entra a una terminal en San José Iturbide y se encuentra con 59 millones de litros de combustible. Cincuenta y nueve millones. Con eme de «muchísimo». Y en lugar de que alguien salga corriendo a reclamar semejante fortuna, lo que ocurre es un silencio incómodo, digno de fiesta donde se rompió un jarrón. Nadie sabe. Nadie vio. Nadie es.

La gobernadora lo explicó con una frase que merece marco: los permisos «no acreditan el origen» del combustible, y las empresas con producto almacenado ahí deberán presentar documentación que compruebe su procedencia. O sea que tenemos el líquido, tenemos la terminal, tenemos hasta cateo, pero nos falta el detallito de saber de dónde salieron 59 millones de litros. Es como encontrar un elefante en la sala y pedirle que traiga su acta de nacimiento.

Y aquí viene lo mejor, la joya operativa: el combustible se queda dentro de las instalaciones «debido al volumen asegurado». Claro. No es cosa de echárselo a la bolsa. Cincuenta y nueve millones de litros no caben en la cajuela ni en la buena voluntad. Así que ahí permanece, resguardado, esperando a que alguien tenga el valor de decir «es mío» y explicar, con papelito en mano, cómo le hizo.

Por si el guion no fuera suficientemente surrealista, la terminal —La Fragua— sigue operando, con trabajadores adentro, mientras la Fiscalía General de la República investiga el origen, manejo y destino del combustible. Es decir: seguimos despachando, pero investigando. Trabajamos mientras averiguamos si lo que trabajamos es legal. Multitarea pura.

Uno no puede evitar admirar la logística. En un estado donde conseguir que el agua salga doce horas de la llave cuesta mil 779 millones de pesos, resulta que juntar 59 millones de litros de combustible fantasma fue relativamente sencillo. Aquí lo difícil es lo legal; lo abundante, lo dudoso.

Así que quedamos a la espera. Que las empresas traigan sus papeles, que la FGR haga su labor y que, algún día, sepamos de quién era ese tesoro líquido. Mientras tanto, Guanajuato suma un misterio más a su colección: no sabemos de dónde viene el combustible, pero sí sabemos que aquí nunca sobra el agua y nunca falta la sorpresa.