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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 21 de septiembre de 2026

La encuesta espejo: manual para ganar una elección que ya perdiste

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La 4T en Michoacán acaba de estrenar el que quizá sea su invento más ingenioso: la "encuesta espejo". Funciona así. Se nombra a alguien coordinador estatal —en este caso al exfiscal Carlos Torres Piña—, y quienes no quedaron contentos con esa medición piden que se aplique otra, idéntica, hasta que el reflejo devuelva la cara que sí les gusta. Espejito, espejito: ¿quién es el coordinador más bonito del reino?

El guion se desarrolló con puntualidad de telenovela. Primero, el senador Raúl Morón —que había dicho que reconocería los resultados— anunció "consultas para definir la ruta del bloque". Traducido del político al español: no me hallo, déjenme preguntarle a mi gente si acepto lo que ya se decidió. Consultar la ruta después de que arrancó el camión es un clásico del pasajero que no quería subirse.

Después entró el PT, que fue más directo: desconoció el nombramiento y exigió su encuesta espejo, con la advertencia de que, si no se la conceden, seguirá "con Morón en solitario". Es decir, amenazan con quedarse solitos, que en la aritmética de las alianzas es como amenazar con soltar el globo para castigar al viento. Nada une más a un bloque que el recordatorio constante de que cada quien tiene su propio bloque.

Lo entrañable del asunto es la solemnidad con que todos juran respetar los métodos… mientras existan por escrito las condiciones para no respetarlos. "Reconoceré los resultados" viene siempre con una nota al pie invisible: siempre y cuando los resultados me reconozcan a mí primero. La unidad se proclama en el micrófono y se negocia en el pasillo, que es donde de verdad se cuentan los votos.

Así que Michoacán tendrá que acostumbrarse a esta nueva costumbre demoscópica: la medición que se repite hasta convencer, no de a quién quiere la gente, sino de quién aguanta más rondas de consulta. Porque en política local una encuesta no siempre sirve para saber qué opina el pueblo; a veces solo sirve para averiguar quién se aguanta las ganas de romper el espejo.