Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Digest • 21 de septiembre de 2026

La ciudad que exporta modelos a Nueva York y de regreso importa cebolla de contrabando emocional

Tamaño de letra
Clara Brugada hizo maletas rumbo a Nueva York para lucirse en la cumbre del Urban 20, invitada por el flamante alcalde Zohran Mamdani, quien confesó su admiración por las Utopías capitalinas y sus ganas de trabajar con nosotros el asunto de la vivienda cara. Bonito momento: la capital del país cruzó la frontera para explicarle a 34 metrópolis del G20 cómo se construye 'la ciudad de derechos'. El único detalle logístico es que, mientras la jefa de Gobierno exportaba modelos ante el mundo, en la sucursal de origen se desprendía un plafón sobre las vías de la estación Balderas de la Línea 3. Sin heridos, aclara el Metro, faltaba más: aquí hasta los techos colaboran con la narrativa y tienen la delicadeza de caerse en horario hábil y sin lastimar a nadie. A eso, en los foros internacionales, le dicen resiliencia urbana.

Del otro lado del mostrador está la economía real, esa que no viaja en business a la conferencia. La Profeco confirmó lo que cualquier mortal ya sabía por el ardor en los ojos: el kilo de cebolla llegó a 70 pesos y superó al kilo de pierna y muslo de pollo. Es decir, ya nos sale más caro llorar en la cocina que comer proteína. En los mercados el consumidor compra la hortaliza por piezas, como quien racionaba durante la guerra, y calcula que dos cebollas alcancen para tres días de guisos. Es la única inflación que te hace llorar antes de picarla. Si la CDMX quiere presumir un modelo exportable ante el G20, que empaque este: la austeridad gastronómica involuntaria del pueblo capitalino.

Mientras tanto, en la colonia Hipódromo, don Mario bajó por última vez la cortina de La Buena Estrella, la miscelánea que abasteció a la colonia desde 1979 hasta que el desalojo dijo lo contrario. Casi medio siglo de fiar cerillos, chicles y consuelos, clausurado por la marea del Airbnb y la gentrificación que convirtió la Hipódromo en un catálogo de departamentos con nombre en inglés y precio en dólares. La misma ciudad que en Nueva York pide 'ciudades de derechos' no atinó a defender el derecho de don Mario a seguir vendiendo jitomate por kilo. Los foros son largos; las cortinas, cortas.

En el frente de la grilla, Morena presume músculo. Su dirigente capitalino aseguró que 'está fuerte la caballada' rumbo a 2027, lo cual es una manera muy ecuestre de decir que sobran jinetes para pocas sillas. Entre los aspirantes trasciende que Citlalli Hernández anda calentando la Cuauhtémoc, alcaldía que hoy gobierna Alessandra Rojo de la Vega, quien respondió con serenidad de villana de telenovela: no le preocupa quién sea la candidata y acusa que Morena anda 'fuera de tiempos'. Traducción del diccionario político: nadie está en campaña, todos están en campaña, y la palabra 'destape' se conjuga en presente continuo desde hace tres años. La caballada está fuerte, sí, pero relincha por adelantado.

Y porque no todo es cebolla y codazos, esta semana la geopolítica se puso soberana. La Casa Blanca, por voz de su zar antidrogas, advirtió que buscará hacer 'rendir cuentas' e incluso revocar visas a políticos que presuntamente colaboren con el crimen organizado. Casualmente, el Senado autorizó la llegada de 139 militares estadounidenses con armamento a Chihuahua para un 'ejercicio conjunto'. Y desde Culiacán, la presidenta Sheinbaum respondió con la frase de la jornada: 'la injerencia genera violencia' y 'no queremos injerencia de ningún gobierno extranjero en nuestro territorio'. Todo muy claro: soberanía absoluta, salvo por los 139 invitados con equipaje pesado que aterrizaron en Santa Gertrudis. Es la única forma de defender la frontera sin dejar de abrirla para un rato de convivencia castrense.

El toque tragicómico lo pusieron las telecomunicaciones. Más de 4.5 millones de líneas con terminación en 2 se quedaron sin servicio por no completar su registro, y ya viene el turno de las que acaban en 3. Nada une más a este país que un trámite obligatorio con fecha límite y un mensaje de texto que nadie leyó porque, precisamente, le cortaron la línea. La misma ciudadanía que sobrevive a la cebolla, al desalojo y a la injerencia amistosa, ahora también tendrá que demostrar ante su compañía telefónica que existe. Bienvenidos a la capital que le enseña al mundo cómo se hacen las cosas: con foro en Manhattan, plafón en Balderas y el recibo del mandado en terapia. Que alguien avise en el Urban 20 que la Utopía, de este lado, todavía se paga en efectivo.