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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 21 de septiembre de 2026

Soberanía absoluta, con 139 invitados armados y equipaje incluido

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Fue una semana de definiciones patrióticas, aunque con letra chiquita. Por un lado, la directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca advirtió que el gobierno estadounidense buscará identificar y hacer 'rendir cuentas' a políticos y funcionarios que presuntamente colaboren con organizaciones criminales, e incluso deslizó la posibilidad de revocar visas. Por otro, el Senado autorizó la llegada de 139 militares de la 101 División Aerotransportada de Estados Unidos, con armamento y en aeronave propia, a la Quinta Zona Aérea Militar de Santa Gertrudis, en Chihuahua, para un 'ejercicio conjunto' con las Fuerzas Armadas mexicanas. Nada dice más 'no te metas en mi casa' que recibir visitas con fusil y hasta el 30 del mes.

En Culiacán, la presidenta Claudia Sheinbaum puso el contrapunto soberano de la jornada: 'la injerencia genera violencia', dijo, y remató con un 'no queremos injerencia de ningún gobierno extranjero en nuestro territorio; los mexicanos definimos nuestro futuro'. La declaración es impecable, firme, de manual cívico. El detalle es que se pronunció la misma semana en que la cooperación bilateral aterrizaba en Chihuahua con botas y municiones de utilería castrense. Soberanía sí, pero con itinerario compartido.

Aquí conviene la precisión, no la calumnia: se trata de un ejercicio autorizado por el propio Senado, y la funcionaria estadounidense reconoció la cooperación del gobierno de Sheinbaum y el intercambio de inteligencia entre ambos países. O sea, todo por la vía institucional y con sello oficial. Lo que resulta cómicamente contradictorio es el empaque: se defiende la no injerencia con el mismo aliento con que se agenda la convivencia militar. La diplomacia, ya se sabe, es el arte de decir 'ni un paso atrás' mientras se corren tantito para hacer espacio.

El ciudadano de a pie, que no viaja en aeronave militar ni recibe advertencias sobre su visa, contempla el espectáculo con la ecuanimidad de quien ya lo vio todo. Sabe que la frontera es una línea que se defiende en los discursos y se cruza en los operativos. Y sabe, sobre todo, que la palabra 'soberanía' aguanta cualquier cosa, incluso a 139 huéspedes con armamento en el norte del país. Que se queden hasta el 30, dice el calendario. Después, cada quien a su territorio inviolable.