Márquenme: el gobernador abre su agenda para 51 y les pide venir sin recaderos
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El gobernador de Nuevo León hizo lo que todo jefe hace cuando quiere que le aprueben el presupuesto: repartir su número de teléfono. Convocó a los 51 alcaldes del estado a Palacio para definir el Presupuesto 2027 y, en un rapto de cercanía, les soltó la frase del día: "Alcaldes de Nuevo León, márquenme, tengamos cita y con mucho gusto los recibo. Independientemente de la política, los 51, bienvenidos a Palacio".
Conmovedor. Uno visualiza a medio centenar de presidentes municipales con el celular en la mano, esperando el tono de marcado como quinceañera aguardando la llamada. La condición es clara: nada de intermediarios, que vengan ellos solitos, sin el clásico operador que en Nuevo León conoce todas las puertas y ninguna sala de espera. Es la democracia directa, siempre y cuando la línea no esté ocupada.
Para no dejar la reunión en pura convivencia, el gobernador aprovechó para recordar sus dos grandes pendientes de movilidad. Uno: la Línea 5 del Metro, que —según él mismo— propuso su administración para descongestionar el sur de la ciudad y la Carretera Nacional, pero que no avanzó, así que ahora pide que se considere. Dos: la Carretera Interserrana, que promete desviar el tráiler pesado lejos de Santa Catarina en cuanto llegue el permiso para construir el túnel.
Traducido del idioma oficial al español de banqueta: la solución al caos vial del Huajuco es un metro que existe en PowerPoint y un túnel que existe en trámite. Mientras tanto, en Valle Alto, El Uro y Santiago siguen dando permisos de construcción como si repartieran volantes, y los vecinos siguen inventando rutas alternas que solo conoce el que ya se quemó en el embotellamiento.
Se agradece el gesto de sentarse con los 51 sin importar el color del partido; eso, en la política mexicana, casi califica como acto de fe. Pero el noreste ya sabe que entre bienvenidos a Palacio y un presupuesto firmado hay un trecho tan largo como la Carretera Nacional a las seis de la tarde. Así que, alcaldes: marquen, sí, pero lleven cargador. La cita puede tardar.
Conmovedor. Uno visualiza a medio centenar de presidentes municipales con el celular en la mano, esperando el tono de marcado como quinceañera aguardando la llamada. La condición es clara: nada de intermediarios, que vengan ellos solitos, sin el clásico operador que en Nuevo León conoce todas las puertas y ninguna sala de espera. Es la democracia directa, siempre y cuando la línea no esté ocupada.
Para no dejar la reunión en pura convivencia, el gobernador aprovechó para recordar sus dos grandes pendientes de movilidad. Uno: la Línea 5 del Metro, que —según él mismo— propuso su administración para descongestionar el sur de la ciudad y la Carretera Nacional, pero que no avanzó, así que ahora pide que se considere. Dos: la Carretera Interserrana, que promete desviar el tráiler pesado lejos de Santa Catarina en cuanto llegue el permiso para construir el túnel.
Traducido del idioma oficial al español de banqueta: la solución al caos vial del Huajuco es un metro que existe en PowerPoint y un túnel que existe en trámite. Mientras tanto, en Valle Alto, El Uro y Santiago siguen dando permisos de construcción como si repartieran volantes, y los vecinos siguen inventando rutas alternas que solo conoce el que ya se quemó en el embotellamiento.
Se agradece el gesto de sentarse con los 51 sin importar el color del partido; eso, en la política mexicana, casi califica como acto de fe. Pero el noreste ya sabe que entre bienvenidos a Palacio y un presupuesto firmado hay un trecho tan largo como la Carretera Nacional a las seis de la tarde. Así que, alcaldes: marquen, sí, pero lleven cargador. La cita puede tardar.