El día que la carretera Chihuahua-Delicias amaneció endulzada
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Hay accidentes que dejan lección y accidentes que dejan postre. El de este lunes en la carretera Chihuahua-Delicias pertenece, sin duda, a la segunda categoría.
A la altura del kilómetro 202, un tráiler cargado de azúcar glass terminó volcado a un costado de la vía luego de que el conductor perdiera el control de la pesada unidad. El tractocamión salió de la cinta asfáltica y quedó recostado fuera de la carretera, con daños materiales de consideración. La buena noticia, y no es menor, es que no hubo lesionados de gravedad: el conductor solo reportó golpes leves. La otra noticia es que un tramo de la carretera más transitada del centro del estado amaneció, literalmente, cubierto de repostería.
Uno intenta imaginar la escena de los peritos. ¿Cómo se levanta un acta cuando la evidencia es dulce y se disuelve con la primera llovizna? ¿Se mide en toneladas o en cucharadas? El azúcar glass, ese ingrediente que normalmente espolvoreamos con delicadeza sobre un pan, esta vez se sirvió a granel sobre el pavimento, en una porción digna del pay de manzana de 26 metros que presumen en Guerrero.
Más allá de la anécdota, el percance repite un patrón conocido en las carreteras chihuahuenses: unidades pesadas que pierden el control y terminan fuera del camino. Que esta vez la carga fuera inofensiva —y hasta apetecible— no borra el hecho de que un tráiler de esas dimensiones salga de la vía. La próxima carga podría no ser tan tierna.
Por lo pronto, la entidad suma una metáfora perfecta para la semana: mientras caemos siete lugares en competitividad y la presa de Parral se seca, al menos tuvimos la elegancia de volcar el problema con azúcar glass encima. Nadie podrá decir que Chihuahua no sabe endulzar sus malas noticias.
A la altura del kilómetro 202, un tráiler cargado de azúcar glass terminó volcado a un costado de la vía luego de que el conductor perdiera el control de la pesada unidad. El tractocamión salió de la cinta asfáltica y quedó recostado fuera de la carretera, con daños materiales de consideración. La buena noticia, y no es menor, es que no hubo lesionados de gravedad: el conductor solo reportó golpes leves. La otra noticia es que un tramo de la carretera más transitada del centro del estado amaneció, literalmente, cubierto de repostería.
Uno intenta imaginar la escena de los peritos. ¿Cómo se levanta un acta cuando la evidencia es dulce y se disuelve con la primera llovizna? ¿Se mide en toneladas o en cucharadas? El azúcar glass, ese ingrediente que normalmente espolvoreamos con delicadeza sobre un pan, esta vez se sirvió a granel sobre el pavimento, en una porción digna del pay de manzana de 26 metros que presumen en Guerrero.
Más allá de la anécdota, el percance repite un patrón conocido en las carreteras chihuahuenses: unidades pesadas que pierden el control y terminan fuera del camino. Que esta vez la carga fuera inofensiva —y hasta apetecible— no borra el hecho de que un tráiler de esas dimensiones salga de la vía. La próxima carga podría no ser tan tierna.
Por lo pronto, la entidad suma una metáfora perfecta para la semana: mientras caemos siete lugares en competitividad y la presa de Parral se seca, al menos tuvimos la elegancia de volcar el problema con azúcar glass encima. Nadie podrá decir que Chihuahua no sabe endulzar sus malas noticias.