Guanajuato: tierra de semáforos carísimos, árboles en peligro de extinción y funcionarios que adivinan el pasado
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En El Destiempo tenemos una teoría: Guanajuato no tiene problemas de presupuesto, tiene problemas de puntería. La prueba más cara la pusieron en la avenida Santa Fe de la capital, donde 58 millones de pesos en semáforos lograron la hazaña de convertir un traslado de 9 minutos en uno de hasta 25. Sí, leyó bien: pagamos por multiplicar el tiempo. Como bono, algunas bases de los semáforos quedaron plantadas sobre la banqueta —porque para qué caminan los peatones— y el carril nuevo, ese que iba a agilizar todo, viene con baches tan profundos que ya se rumora que ahí bautizaron a un ojo de agua. Ingeniería de vanguardia: primero te ponen el alto en rojo, luego te hunden la llanta.
Pero si de prever se trata, la palabra del día la puso la alcaldesa de la capital, quien tras los accidentes del Ultimate Urban Enduro —incluido un menor atropellado por un ciclista— sentenció que los organizadores 'debieron prever los accidentes'. Impecable. Faltó nomás que alguien previera también los baches de la Santa Fe, o que soltar bicicletas a toda velocidad por las callejuelas de una ciudad Patrimonio podía terminar en algo más que una foto bonita. Prever es facilísimo cuando es chamba de otro.
En esa misma materia, mención honorífica para la maestra leonesa que en su primer día en la secundaria Benito Juárez se aventó de un taxi en movimiento porque el chofer se desvió del GPS. Terminó con lesiones leves y, esperamos, con una anécdota para el resto de su carrera. No la culpamos: en un estado donde hasta los semáforos te emboscan, desconfiar del que agarró por el túnel El Barretero en lugar de Paseo de la Presa es casi materia de examen de admisión. El villano, esta vez, resultó ser el tráfico del Diego Rivera. Todos hemos querido saltar de algo por culpa de ese entronque.
De los saltos físicos a los saltos políticos. En el Congreso, la mayoría panista volvió a bajar del orden del día la despenalización del aborto, fiel a su estrategia de no legislar nada y dejar que la Suprema Corte haga el trabajo antes del 30 de septiembre. Es el equivalente legislativo de no lavar los trastes para que llegue tu mamá y los lave: total, alguien más va a expulsarlos del Código Penal. Tres votos por vía remota bastaron para posponer la incomodidad. Democracia representativa, pero desde casa y en pijama.
Y hablando de aferrarse, el alcalde de Celaya anunció que va por la reelección, ahora con la bendición de Morena y de referentes como Sheffield y compañía. En Guanajuato los colores se destiñen más rápido que playera de tianguis: hoy el panismo eterno tiene alcaldes coqueteando con el guinda y nadie se sonroja. Lo importante es reelegirse; el partido es un detalle de vestuario.
Mientras la clase política juega a las sillas musicales, el campo hace cuentas tristes. El agave, ese que sostiene la fama internacional del tequila, se está pagando a 25 centavos el kilo, con más de 250 productores y hectáreas abandonadas. Que quede claro: la copa cuesta cientos de pesos en el bar, pero al que sembró la planta le pagan lo que vale un chicle. El milagro económico del tequila consiste en que el milagro nunca llega al que lo cultiva.
En el ramo del empeño, el Nacional Monte de Piedad anda en huelga y más de la mitad de los clientes dejó de pagar refrendos; los que sí pagan lo hacen por puro miedo a perder sus cosas. Es decir, hasta para empeñar la tele hay incertidumbre. Guanajuato multitasking: te quita el tiempo en la Santa Fe y la tranquilidad en la ventanilla.
Cerramos con dos clásicos del absurdo administrativo. En Celaya retiraron el 80% de los árboles por la ruta del tren de pasajeros y, generosos, replantaron 50: a ese ritmo, el 'Parque Lineal' será más lineal que parque. Y en Irapuato arrancó el canje de armas, que paga 14 mil 570 pesos por una pistola 9 milímetros, oficialmente el único trámite del estado donde entregar algo peligroso te deja ganancia. Ah, y por si faltaba surrealismo: aseguraron 59 millones de litros de combustible en Guanajuato y la Presidencia mandó la explicación a la FGR. Cincuenta y nueve millones de litros que nadie vio, nadie guardó y nadie explica. Puro Guanajuato: aquí lo único que sí se previó fue el silencio.
Pero si de prever se trata, la palabra del día la puso la alcaldesa de la capital, quien tras los accidentes del Ultimate Urban Enduro —incluido un menor atropellado por un ciclista— sentenció que los organizadores 'debieron prever los accidentes'. Impecable. Faltó nomás que alguien previera también los baches de la Santa Fe, o que soltar bicicletas a toda velocidad por las callejuelas de una ciudad Patrimonio podía terminar en algo más que una foto bonita. Prever es facilísimo cuando es chamba de otro.
En esa misma materia, mención honorífica para la maestra leonesa que en su primer día en la secundaria Benito Juárez se aventó de un taxi en movimiento porque el chofer se desvió del GPS. Terminó con lesiones leves y, esperamos, con una anécdota para el resto de su carrera. No la culpamos: en un estado donde hasta los semáforos te emboscan, desconfiar del que agarró por el túnel El Barretero en lugar de Paseo de la Presa es casi materia de examen de admisión. El villano, esta vez, resultó ser el tráfico del Diego Rivera. Todos hemos querido saltar de algo por culpa de ese entronque.
De los saltos físicos a los saltos políticos. En el Congreso, la mayoría panista volvió a bajar del orden del día la despenalización del aborto, fiel a su estrategia de no legislar nada y dejar que la Suprema Corte haga el trabajo antes del 30 de septiembre. Es el equivalente legislativo de no lavar los trastes para que llegue tu mamá y los lave: total, alguien más va a expulsarlos del Código Penal. Tres votos por vía remota bastaron para posponer la incomodidad. Democracia representativa, pero desde casa y en pijama.
Y hablando de aferrarse, el alcalde de Celaya anunció que va por la reelección, ahora con la bendición de Morena y de referentes como Sheffield y compañía. En Guanajuato los colores se destiñen más rápido que playera de tianguis: hoy el panismo eterno tiene alcaldes coqueteando con el guinda y nadie se sonroja. Lo importante es reelegirse; el partido es un detalle de vestuario.
Mientras la clase política juega a las sillas musicales, el campo hace cuentas tristes. El agave, ese que sostiene la fama internacional del tequila, se está pagando a 25 centavos el kilo, con más de 250 productores y hectáreas abandonadas. Que quede claro: la copa cuesta cientos de pesos en el bar, pero al que sembró la planta le pagan lo que vale un chicle. El milagro económico del tequila consiste en que el milagro nunca llega al que lo cultiva.
En el ramo del empeño, el Nacional Monte de Piedad anda en huelga y más de la mitad de los clientes dejó de pagar refrendos; los que sí pagan lo hacen por puro miedo a perder sus cosas. Es decir, hasta para empeñar la tele hay incertidumbre. Guanajuato multitasking: te quita el tiempo en la Santa Fe y la tranquilidad en la ventanilla.
Cerramos con dos clásicos del absurdo administrativo. En Celaya retiraron el 80% de los árboles por la ruta del tren de pasajeros y, generosos, replantaron 50: a ese ritmo, el 'Parque Lineal' será más lineal que parque. Y en Irapuato arrancó el canje de armas, que paga 14 mil 570 pesos por una pistola 9 milímetros, oficialmente el único trámite del estado donde entregar algo peligroso te deja ganancia. Ah, y por si faltaba surrealismo: aseguraron 59 millones de litros de combustible en Guanajuato y la Presidencia mandó la explicación a la FGR. Cincuenta y nueve millones de litros que nadie vio, nadie guardó y nadie explica. Puro Guanajuato: aquí lo único que sí se previó fue el silencio.