'Debieron prever los accidentes': la profecía más fácil del año
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La cuarta edición del Ultimate Urban Enduro dejó varios accidentes en la capital, entre ellos el atropellamiento de un menor por un ciclista. Y dejó también una frase para el bronce, cortesía de la alcaldesa de Guanajuato: los organizadores 'debieron prever los accidentes'. Aplausos. Es el tipo de análisis que uno espera del noticiero de la tarde, no de la autoridad que otorga los permisos.
Porque sí, prever accidentes en una carrera donde bicicletas descienden a toda velocidad por las callejuelas empedradas de una ciudad Patrimonio de la Humanidad no requiere una bola de cristal: requiere, como mínimo, haber visto las tres ediciones anteriores. La novedad no es que hubiera riesgos; la novedad es descubrir que la responsabilidad de imaginarlos era exclusivamente de alguien más.
Entendámonos: los organizadores tienen su parte, faltaba más. Pero cuando el evento ocurre en tu ciudad, con tu visto bueno, sobre tus calles, decir 'debieron prever' suena a esos horóscopos que aciertan después de que ya pasó todo. Muy fácil adivinar el temblor cuando ya se cayeron los cuadros.
En una capital donde los semáforos nuevos generan embotellamientos y los carriles recién hechos vienen con baches de regalo, uno sospecha que 'prever' no es precisamente el deporte local favorito. Aquí se prevé poco y se inaugura mucho. La prevención, como los baches, siempre es responsabilidad del siguiente.
Ojalá la próxima edición del Enduro venga con lo que faltó: una ruta pensada, protecciones de sobra y, sobre todo, autoridades que prevean antes del accidente y no en la conferencia posterior. Porque adivinar el futuro cuando ya es pasado no es visión: es coartada con buena dicción.
Porque sí, prever accidentes en una carrera donde bicicletas descienden a toda velocidad por las callejuelas empedradas de una ciudad Patrimonio de la Humanidad no requiere una bola de cristal: requiere, como mínimo, haber visto las tres ediciones anteriores. La novedad no es que hubiera riesgos; la novedad es descubrir que la responsabilidad de imaginarlos era exclusivamente de alguien más.
Entendámonos: los organizadores tienen su parte, faltaba más. Pero cuando el evento ocurre en tu ciudad, con tu visto bueno, sobre tus calles, decir 'debieron prever' suena a esos horóscopos que aciertan después de que ya pasó todo. Muy fácil adivinar el temblor cuando ya se cayeron los cuadros.
En una capital donde los semáforos nuevos generan embotellamientos y los carriles recién hechos vienen con baches de regalo, uno sospecha que 'prever' no es precisamente el deporte local favorito. Aquí se prevé poco y se inaugura mucho. La prevención, como los baches, siempre es responsabilidad del siguiente.
Ojalá la próxima edición del Enduro venga con lo que faltó: una ruta pensada, protecciones de sobra y, sobre todo, autoridades que prevean antes del accidente y no en la conferencia posterior. Porque adivinar el futuro cuando ya es pasado no es visión: es coartada con buena dicción.