Llueve sobre mojado (por primera vez en años): Chihuahua descubre el agua y no sabe qué hacer con ella
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Chihuahua vivió este martes un fenómeno raro, casi mítico, algo que muchos jóvenes de la capital sólo conocían por leyendas de sus abuelos: llovió. Y no tantito. Cayó agua durante cinco horas seguidas, empezando puntual a las seis de la tarde, como si el cielo tuviera cita en el dentista. La ciudad reaccionó con la serenidad de siempre: trece de los veinte accidentes del día ocurrieron durante el temporal y el Periférico de la Juventud se convirtió en estacionamiento. El Cobach, previsor, mandó a todos a clases virtuales hoy y mañana, porque nada dice educación de calidad como suspender por llovizna.
En Ciudad Juárez la cosa fue peor: cientos de automovilistas varados, el Viaducto Mártires del 68 cerrado, tres albergues abiertos y clases suspendidas. Los juarenses, que pasan medio año pidiendo agua, pasaron el otro medio sacándola de la sala.
Y aquí está el chiste cruel del asunto: mientras la capital nadaba, el campo se moría de sed. En Jiménez el calor de 42 grados achicharró el maíz y le bajó una cuarta parte al rendimiento; los productores que soñaban con 40 toneladas por hectárea ya le rezan a 30. En Delicias, el alcalde Jesús Valenciano propuso un plan digno de caricatura: extraer agua del subsuelo de la mina de Naica —jura que ahí abajo hay tanta como en La Boquilla— y mandarla por gravedad 30 kilómetros hasta la presa Las Vírgenes. Cuando sólo riegas cuatro de cada diez hectáreas, ordeñar un cerro empieza a sonar razonable. Faltó que le pidiera prestada la lluvia a la capital, que la tiene tirada en las avenidas.
En el frente nacional, Donald Trump aprovechó la Asamblea General de la ONU para recordarnos, con su delicadeza habitual, que considera a México el epicentro de la violencia de los cárteles y para exigirle a la presidenta Sheinbaum que recupere el control. Desde el Senado, Higinio Martínez lo mandó a paseo con ironía. Nada como que el vecino que te vende las armas te dé consejos de convivencia.
En las escuelas, otra revolución: la SEP publicó en el Diario Oficial la prohibición de celulares en educación básica durante toda la jornada, recreo incluido, a partir del 3 de noviembre. La justificación es que, según encuesta a más de medio millón de maestros, el teléfono detona bullying y pleitos. Revolucionario descubrimiento: el problema del salón no era el pizarrón, era el TikTok. Faltó explicar cómo se define una emergencia cuando un niño necesite avisar que ya llegó su tía por él.
La Cámara de Diputados, mientras tanto, se dio tiempo para lo verdaderamente urgente: prohibir la doble nacionalidad a quien quiera ser presidente o gobernador. Pasó con la mayoría de Morena y aliados, y en el debate el priista chihuahuense Alex Domínguez soltó la joya del día al declarar que prefiere que le digan prianista antes que morenarco. El nivel del Congreso ya no se mide en votos, se mide en apodos.
Los diputados sí se pusieron creativos con la llamada ley antimemes, que amenazaba con multar hasta con 4.6 millones de pesos a las plataformas que no bajen memes o imágenes hechas con inteligencia artificial. Por fortuna la pospusieron: alguien recordó a tiempo que en este país el meme es patrimonio cultural inmaterial.
Y para el Servicio de Administración Tributaria no hay tesoro escondido que se le escape: aclaró que si encuentras uno, pagas 20 por ciento de ISR como ingreso por adquisición de bienes. Así que si andaba usted excavando en el patio soñando con la libertad financiera, tranquilo: el SAT ya tiene su pala lista junto a la suya.
Cerramos con una nota bonita, porque no todo es apocalipsis: con las lluvias del monzón, los cerros de Chihuahua se cubrieron de flores amarillas, esas mismas que las redes sociales pusieron de moda. La bióloga Alejandra Peña explicó que es pura respuesta de la vegetación a la humedad. O sea que hasta la naturaleza está haciendo contenido viral. Lo único que faltó fue que las flores pidieran doble nacionalidad y el SAT les cobrara ISR por florecer.
En Ciudad Juárez la cosa fue peor: cientos de automovilistas varados, el Viaducto Mártires del 68 cerrado, tres albergues abiertos y clases suspendidas. Los juarenses, que pasan medio año pidiendo agua, pasaron el otro medio sacándola de la sala.
Y aquí está el chiste cruel del asunto: mientras la capital nadaba, el campo se moría de sed. En Jiménez el calor de 42 grados achicharró el maíz y le bajó una cuarta parte al rendimiento; los productores que soñaban con 40 toneladas por hectárea ya le rezan a 30. En Delicias, el alcalde Jesús Valenciano propuso un plan digno de caricatura: extraer agua del subsuelo de la mina de Naica —jura que ahí abajo hay tanta como en La Boquilla— y mandarla por gravedad 30 kilómetros hasta la presa Las Vírgenes. Cuando sólo riegas cuatro de cada diez hectáreas, ordeñar un cerro empieza a sonar razonable. Faltó que le pidiera prestada la lluvia a la capital, que la tiene tirada en las avenidas.
En el frente nacional, Donald Trump aprovechó la Asamblea General de la ONU para recordarnos, con su delicadeza habitual, que considera a México el epicentro de la violencia de los cárteles y para exigirle a la presidenta Sheinbaum que recupere el control. Desde el Senado, Higinio Martínez lo mandó a paseo con ironía. Nada como que el vecino que te vende las armas te dé consejos de convivencia.
En las escuelas, otra revolución: la SEP publicó en el Diario Oficial la prohibición de celulares en educación básica durante toda la jornada, recreo incluido, a partir del 3 de noviembre. La justificación es que, según encuesta a más de medio millón de maestros, el teléfono detona bullying y pleitos. Revolucionario descubrimiento: el problema del salón no era el pizarrón, era el TikTok. Faltó explicar cómo se define una emergencia cuando un niño necesite avisar que ya llegó su tía por él.
La Cámara de Diputados, mientras tanto, se dio tiempo para lo verdaderamente urgente: prohibir la doble nacionalidad a quien quiera ser presidente o gobernador. Pasó con la mayoría de Morena y aliados, y en el debate el priista chihuahuense Alex Domínguez soltó la joya del día al declarar que prefiere que le digan prianista antes que morenarco. El nivel del Congreso ya no se mide en votos, se mide en apodos.
Los diputados sí se pusieron creativos con la llamada ley antimemes, que amenazaba con multar hasta con 4.6 millones de pesos a las plataformas que no bajen memes o imágenes hechas con inteligencia artificial. Por fortuna la pospusieron: alguien recordó a tiempo que en este país el meme es patrimonio cultural inmaterial.
Y para el Servicio de Administración Tributaria no hay tesoro escondido que se le escape: aclaró que si encuentras uno, pagas 20 por ciento de ISR como ingreso por adquisición de bienes. Así que si andaba usted excavando en el patio soñando con la libertad financiera, tranquilo: el SAT ya tiene su pala lista junto a la suya.
Cerramos con una nota bonita, porque no todo es apocalipsis: con las lluvias del monzón, los cerros de Chihuahua se cubrieron de flores amarillas, esas mismas que las redes sociales pusieron de moda. La bióloga Alejandra Peña explicó que es pura respuesta de la vegetación a la humedad. O sea que hasta la naturaleza está haciendo contenido viral. Lo único que faltó fue que las flores pidieran doble nacionalidad y el SAT les cobrara ISR por florecer.