Polo, el huracán categoría 5 que se paró a ver cómo corríamos
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Hay pocas cosas más jaliscienses que prepararse a fondo para una catástrofe que, a última hora, decide pasar de largo. Esta semana el huracán Polo alcanzó la categoría 5 —la máxima, la del apocalipsis meteorológico, con rachas de hasta 285 kilómetros por hora— y luego, con una flojera muy nuestra, se quedó estacionario sobre el Pacífico, como pasajero indeciso que no sabe si bajarse del camión. Protección Civil desplegó más de 200 elementos y 30 vehículos, la Marina alistó a casi 14 mil marinos, la Sedena preparó mil 500 soldados, la UdeG suspendió actividades y la Secretaría de Educación mandó a casa a los estudiantes de 33 municipios durante tres días. ¿El saldo en Guadalajara? Diez por ciento de probabilidad de lluvia y 28 grados. Un miércoles cualquiera, pero con más juntas que agua.
Que quede claro: ante un monstruo de categoría 5 nadie debe confiarse, y se agradece que la autoridad no juegue a las vencidas con el Pacífico. Pero hay algo profundamente tapatío en ver al Estado flexionar músculo contra un ciclón que la propia Presidenta anunció que no tocaría tierra. Polo se convirtió en el primer huracán que suspende clases por correspondencia: no llegó, no golpeó, pero nos dejó tres días de tarea en línea y la incómoda palabra 'efectos colaterales', que es como los adultos le decimos a 'ya veremos qué pasa'. Mientras el gobernador pedía a la costa mantenerse atenta a los canales oficiales, el resto del estado se enteraba del huracán únicamente por el grupo de WhatsApp de la escuela.
Y como la naturaleza no perdona el vacío dramático, Puerto Vallarta decidió meterle picante propio a la semana. Justo cuando la metrópoli presume que combate la contaminación visual de los espectaculares rumbo al Mundial, frente a las playas vallartenses apareció una embarcación cargando una pantalla digital gigante. Sí: ya no cabía anuncio en el cielo, en las calles ni en las fachadas, así que la publicidad se echó a nadar. El alcalde aclaró de inmediato que el Ayuntamiento no autorizó nada y que el asunto es federal, esa fórmula mágica municipal que traduce 'no fui yo, fue el de más arriba'. Los expertos, por su parte, advierten que no existe reglamento para los espectaculares flotantes, lo cual significa que legalmente el mar es tierra de nadie con wifi.
En ese mismo Vallarta, otro viejo conocido regresó a escena: Pepe, el cocodrilo que hace unas semanas fue capturado y reubicado 'fuera de la zona urbana' en el Estero El Salado, reapareció campante en un canal de Las Mojoneras. Dos metros y medio de puro desacato administrativo. Le dieron valoración, resguardo y manejo, y aun así el reptil entendió la reubicación como unas vacaciones cortas. Si Pepe presentara currículum, sería el único vallartense que conoce mejor el drenaje que el propio SEAPAL.
El que no anda tan campante es Jalisco en las tablas de posiciones. El estado cayó del cuarto al sexto lugar nacional en el Índice de Competitividad del IMCO, rebasado por Querétaro y Coahuila, con sus mayores rezagos precisamente en Sistema Político, Derecho y seguridad. Es decir: nos ganan en las materias que reprobamos desde antes de que Polo existiera. Y por si faltara sal en la herida, el vecino Nayarit salió a presumir que avanzó al segundo lugar en mejora de competitividad. Nada une más a dos estados que uno subiendo por la escalera mientras el otro baja por el elevador descompuesto.
Hablando de cosas que bajan sin permiso: el SIAPA reportó más de 3 mil socavones durante este temporal de lluvias, con López Mateos y avenida México a la cabeza. Tres mil. La ciudad ya no tiene baches, tiene un archipiélago. En Guadalajara el nuevo deporte extremo es llegar entero de tu casa al trabajo, y el verdadero pronóstico peligroso no era el oleaje de Polo, sino esquivar el hoyo de la esquina.
En medio del temporal, una perla de optimismo institucional: el IDEFT certificó a 41 servidores públicos en 'atención ciudadana', un estándar oficial para garantizar un trato digno. Cuarenta y uno. En un estado con 125 municipios, eso da aproximadamente un funcionario amable por cada tres huracanes. Aplausos, de verdad, pero pedir la constancia para tratar bien al ciudadano es como certificarse en 'respirar': loable que lo intenten, inquietante que hiciera falta el curso.
Y porque no todo puede ser diluvio y burocracia, Guadalajara ya calienta motores para el Día de la Torta Ahogada del 27 de septiembre, con 25 mil tortas de regalo. Es reconfortante saber que, pase lo que pase con Polo, con los socavones y con el ranking, el tapatío tiene garantizado lo único verdaderamente seguro de esta semana: mojarse. Aunque sea de birria y salsa de árbol.
Que quede claro: ante un monstruo de categoría 5 nadie debe confiarse, y se agradece que la autoridad no juegue a las vencidas con el Pacífico. Pero hay algo profundamente tapatío en ver al Estado flexionar músculo contra un ciclón que la propia Presidenta anunció que no tocaría tierra. Polo se convirtió en el primer huracán que suspende clases por correspondencia: no llegó, no golpeó, pero nos dejó tres días de tarea en línea y la incómoda palabra 'efectos colaterales', que es como los adultos le decimos a 'ya veremos qué pasa'. Mientras el gobernador pedía a la costa mantenerse atenta a los canales oficiales, el resto del estado se enteraba del huracán únicamente por el grupo de WhatsApp de la escuela.
Y como la naturaleza no perdona el vacío dramático, Puerto Vallarta decidió meterle picante propio a la semana. Justo cuando la metrópoli presume que combate la contaminación visual de los espectaculares rumbo al Mundial, frente a las playas vallartenses apareció una embarcación cargando una pantalla digital gigante. Sí: ya no cabía anuncio en el cielo, en las calles ni en las fachadas, así que la publicidad se echó a nadar. El alcalde aclaró de inmediato que el Ayuntamiento no autorizó nada y que el asunto es federal, esa fórmula mágica municipal que traduce 'no fui yo, fue el de más arriba'. Los expertos, por su parte, advierten que no existe reglamento para los espectaculares flotantes, lo cual significa que legalmente el mar es tierra de nadie con wifi.
En ese mismo Vallarta, otro viejo conocido regresó a escena: Pepe, el cocodrilo que hace unas semanas fue capturado y reubicado 'fuera de la zona urbana' en el Estero El Salado, reapareció campante en un canal de Las Mojoneras. Dos metros y medio de puro desacato administrativo. Le dieron valoración, resguardo y manejo, y aun así el reptil entendió la reubicación como unas vacaciones cortas. Si Pepe presentara currículum, sería el único vallartense que conoce mejor el drenaje que el propio SEAPAL.
El que no anda tan campante es Jalisco en las tablas de posiciones. El estado cayó del cuarto al sexto lugar nacional en el Índice de Competitividad del IMCO, rebasado por Querétaro y Coahuila, con sus mayores rezagos precisamente en Sistema Político, Derecho y seguridad. Es decir: nos ganan en las materias que reprobamos desde antes de que Polo existiera. Y por si faltara sal en la herida, el vecino Nayarit salió a presumir que avanzó al segundo lugar en mejora de competitividad. Nada une más a dos estados que uno subiendo por la escalera mientras el otro baja por el elevador descompuesto.
Hablando de cosas que bajan sin permiso: el SIAPA reportó más de 3 mil socavones durante este temporal de lluvias, con López Mateos y avenida México a la cabeza. Tres mil. La ciudad ya no tiene baches, tiene un archipiélago. En Guadalajara el nuevo deporte extremo es llegar entero de tu casa al trabajo, y el verdadero pronóstico peligroso no era el oleaje de Polo, sino esquivar el hoyo de la esquina.
En medio del temporal, una perla de optimismo institucional: el IDEFT certificó a 41 servidores públicos en 'atención ciudadana', un estándar oficial para garantizar un trato digno. Cuarenta y uno. En un estado con 125 municipios, eso da aproximadamente un funcionario amable por cada tres huracanes. Aplausos, de verdad, pero pedir la constancia para tratar bien al ciudadano es como certificarse en 'respirar': loable que lo intenten, inquietante que hiciera falta el curso.
Y porque no todo puede ser diluvio y burocracia, Guadalajara ya calienta motores para el Día de la Torta Ahogada del 27 de septiembre, con 25 mil tortas de regalo. Es reconfortante saber que, pase lo que pase con Polo, con los socavones y con el ranking, el tapatío tiene garantizado lo único verdaderamente seguro de esta semana: mojarse. Aunque sea de birria y salsa de árbol.