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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 23 de septiembre de 2026

Pepe, el cocodrilo que reubicaron y él se reubicó de regreso

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Que aprendan los desertores del servicio militar y los alumnos que se escapan de la escuela: nadie entiende la palabra 'reubicación' como Pepe, el cocodrilo más constante de Puerto Vallarta. Este martes, el ejemplar de aproximadamente 2.5 metros volvió a ser visto en un canal de Las Mojoneras, cerca del cruce de avenida México y Paseo de las Flores, semanas después de que fuera capturado tras varios días de búsqueda y trasladado al Estero El Salado para su resguardo, valoración y manejo. Le dieron todo un tratamiento institucional de bienvenida y el reptil lo interpretó como una estancia con opción a fuga.

Hay una lección de humildad en este regreso. Las autoridades hicieron lo correcto: lo sacaron de la zona urbana, lo pusieron a salvo, cumplieron el protocolo. Pero Pepe pertenece a esa estirpe de vallartenses que conocen la ciudad mejor que quienes la administran, y para quien un canal de aguas turbias es hogar, dulce hogar. Lo movieron de casa y él, sencillamente, regresó a su colonia de toda la vida, como cualquier vecino al que gentrificaron y volvió caminando.

El detalle poético es geográfico. De todos los rincones de Vallarta, Pepe eligió reaparecer en Las Mojoneras, junto a un canal, demostrando que en materia de drenaje y cuerpos de agua urbanos el cocodrilo tiene un mapa mental que ya quisieran varias dependencias. Mientras la ciudad se prepara para huracanes que no llegan y debate anuncios que flotan en el mar, el reptil resolvió su propio tema de vivienda sin trámite, sin oficio dirigido a la Federación y sin esperar a que nadie le firmara el permiso.

Más allá de la sonrisa, conviene la prudencia vecinal: un animal silvestre de ese tamaño en zona habitada no es mascota ni atracción, y lo sensato es reportarlo y no acercarse. Pero admitámoslo, hay algo entrañable en su terquedad. En una semana de operativos, rankings a la baja y calles agujereadas, Pepe es la única criatura de Bahía de Banderas que sabe con absoluta claridad a dónde pertenece y hace lo necesario para volver ahí. Ojalá tuviéramos esa certeza el resto de los mortales.