Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 23 de septiembre de 2026

Polo, el huracán que llegó a categoría 5 y se quedó pensándolo

Tamaño de letra
El huracán Polo protagonizó esta semana la carrera de ascenso más veloz que se recuerda: de tormenta tropical a categoría 5 en menos de 24 horas, con vientos sostenidos de 282 kilómetros por hora. Un currículum meteorológico que ya quisieran muchos. Y luego, tras semejante esfuerzo, hizo lo más humano del mundo: se detuvo frente a las costas de Guerrero a pensar qué hacer con su vida.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, con toda su artillería satelital, resumió la situación en una frase para enmarcar: existe 'incertidumbre respecto a la trayectoria'. Es decir, el fenómeno más poderoso de la escala Saffir-Simpson está tan indeciso como cualquiera de nosotros frente al menú de una fonda. Polo no sabe si seguir, si girar, si tocar tierra o si simplemente quedarse ahí, estacionado, disfrutando de las vistas y estresando a media Federación.

Mientras el ciclón medita, abajo la maquinaria se mueve. La Secretaría de Gobierno suspendió clases en Aquila, Coahuayana, Chinicuila, Coalcomán, Lázaro Cárdenas, Arteaga y Tumbiscatío; se activó el operativo de Protección Civil en la Sierra-Costa; la Cruz Roja exhortó a mantenerse informado, que es el consejo que se da cuando ya no queda otro. Y en la costa, los verdaderos protagonistas silenciosos: los nidos de tortuga marina del campamento El Habillal, resguardados con más diligencia que muchos expedientes.

Hay algo profundamente michoacano en Polo. Ese impulso de arrancar con toda la fuerza —categoría 5, récord de velocidad, vientos de escándalo— para después frenar en seco y quedarse contemplando el horizonte sin decidir. Todos conocemos un Polo: el proyecto que empieza con conferencia de prensa y termina estacionado; la obra que promete y luego reconsidera; el trámite que avanza a 282 kilómetros por hora hasta que llega a la ventanilla.

La recomendación oficial, y también la de esta casa, es la de siempre: no confiarse. Un huracán indeciso es tan peligroso como uno decidido, con el agravante de que no avisa cuándo se le acaba la duda. Guarde el agua, cargue el teléfono, atienda los avisos y no salga a tomarle foto al oleaje, por más épica que prometa el encuadre. Polo ya demostró que puede cambiar de opinión en cuestión de horas. Y en esta relación, el que sale mojado siempre es el mismo: nosotros.