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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 23 de septiembre de 2026

El plan quinquenal de una candidata que nunca se rinde

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En una ciudad donde la mayoría de los proyectos de vida se anuncian en un story y caducan al día siguiente, hay que reconocerle método a la exalcaldesa de Cuauhtémoc. Difundió una carta para comunicar, con la solemnidad de un manifiesto, que 'un día' será Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. No dijo cuándo. El 'un día' es, admitámoslo, el plazo político perfecto: nunca vence, nunca falla, siempre está por cumplirse.

La exfuncionaria gobernó la alcaldía entre 2021 y 2024 y después se alejó de los cargos públicos, aunque no del anuncio de futuros cargos públicos, que es un género en sí mismo. En su misiva sostiene que alcanzará la meta porque 'nunca' se rinde, porque es inteligente y porque trabaja con un plan. Es la trilogía clásica del político mexicano: la fe, la autoestima y el PowerPoint.

Hay un detalle que le añade sabor a la epístola. La propia autora reconoce que hoy tiene 'muchos enemigos' y que esa circunstancia la obligó a cambiar de estrategia. Uno agradece la franqueza, porque lo habitual en la política capitalina es jurar que uno sólo tiene adversarios, colaboradores incomprendidos y una prensa mal informada. Admitir enemigos, en plural y por escrito, es casi un acto de transparencia emocional.

El anuncio llega en el momento justo: la disputa por las alcaldías y por la ciudad rumbo a 2027 ya está encendida, y todo aquel que alguna vez pisó un palacio municipal siente el llamado del destino. La diferencia es de tono. Mientras otros sueltan globos sonda con voceros y filtraciones, aquí se optó por la carta abierta, ese formato entre el poema y el comunicado que permite hablar de uno mismo en tercera persona heroica.

Que conste: aspirar es un derecho, la perseverancia es una virtud y planear a largo plazo es más de lo que hacen muchos. El problema del 'un día' es que compite contra la memoria más corta del planeta, que es la del electorado. Entre hoy y ese 'un día' cabrán decenas de encuestas, tres o cuatro reacomodos partidistas y, seguramente, otras cartas de otros aspirantes que también nunca se rinden, también son inteligentes y también tienen un plan.

Así que archivemos la promesa con cariño y una fecha imaginaria. Si el día llega, seremos testigos de una constancia premiada. Y si no llega, siempre quedará el consuelo de que, al menos, lo avisó por escrito y con tiempo de sobra.