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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 26 de junio de 2026

Robaron 200 mil pesos de una casa de cambio y el 911 fue el único que contestó

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Robaron 200 mil pesos de una casa de cambio y el 911 fue el único que contestó
Imagine la escena. Abre usted su negocio en la mañana, descubre que durante la madrugada forzaron la entrada, rompieron un cristal y se llevaron unos 200 mil pesos en efectivo. El corazón se le acelera y hace lo que cualquiera: tomar el teléfono para avisarle a las autoridades. Y entonces empieza la verdadera tragedia. Según relató el propio dueño de una casa de cambio de la avenida Zarco, en la colonia Guadalupe, intentó contactar 'directamente a diversas autoridades' para pedir apoyo, pero al no obtener respuesta tuvo que reportar el robo, ya entrada la tarde, a través del 911 como cualquier ciudadano de a pie.

O sea: el atraco ocurrió de madrugada y el reporte formal se hizo cerca de las seis de la tarde, no porque al señor le faltaran ganas, sino porque del otro lado de la línea reinaba el silencio. Para cuando las corporaciones se movilizaron, los ladrones probablemente ya habían contado el botín, repartido la lana y hasta brindado por el éxito de la jornada.

Hay algo profundamente desolador en esta postal. La narrativa oficial nos pide denunciar, confiar en las instituciones, levantar el teléfono. Pues aquí tenemos a un comerciante que hizo exactamente eso y descubrió que el sistema de respuesta inmediata tiene la velocidad de un trámite de ventanilla un viernes a las dos y media.

Lo más fino es el detalle del 'directamente a diversas autoridades'. Es decir, el hombre tenía contactos, números, líneas directas, y aun así terminó marcando al número de emergencias como último recurso, igual que quien reporta un gato en un árbol. La diferencia es que aquí volaron 200 mil pesos.

En la misma semana en que la JMAS pelea con fugas, los transformadores tronaban de calor y los camioneros repartían empujones, este episodio completa el retrato de una ciudad donde la institución que debería llegar primero a veces no llega ni segunda. La moraleja para el resto de los negocios es clara y descorazonadora: guarde su dinero como pueda, ponga doble candado y, si lo asaltan, no espere a que le contesten en la primera llamada. Ni en la segunda. Bienvenidos a la seguridad pública en modo buzón de voz.