Con maleta y boleto: los aspirantes de Morena viajan a la capital a que les digan quién ganó
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Hay noticias que retratan una época entera en un solo gesto logístico. Esta es una de ellas: los aspirantes de Morena a encabezar la estructura del partido en Chihuahua rumbo a la gubernatura de 2027 hicieron maletas, compraron boleto de avión y viajaron a la Ciudad de México. ¿La misión? Enterarse, en persona y en la capital del país, de quién ganó la encuesta interna que definiría el liderazgo estatal.
Detengámonos aquí, porque el detalle es exquisito. No viajaron a debatir. No viajaron a negociar. No viajaron a presentar un plan para Chihuahua. Viajaron a que les avisaran. La encuesta —ese instrumento místico que, según la liturgia morenista, capta la voluntad popular— arrojó un resultado que los propios chihuahuenses consultados no conocerán hasta que la dirigencia nacional lo comunique a sus protagonistas, reunidos a mil trescientos kilómetros de donde ocurrirán las cosas.
Entre los que hicieron el viaje figuran nombres de sobra conocidos en la política estatal, todos ellos convocados a las instalaciones de la dirigencia nacional para recibir la definición. Uno incluso publicó un video asegurando que 'cumplió con el trabajo y los requisitos que le fueron solicitados' y que confía en un resultado favorable. Conmovedor: el aspirante entregando su tarea a tiempo y esperando la calificación, como estudiante en junta de resultados.
Es el federalismo a la mexicana en su versión más pura y transparente: aquí se compite, allá se decide, y luego regresamos a Chihuahua a explicar el veredicto como si hubiera brotado de la tierra chihuahuense. La estructura territorial rendida ante el vuelo comercial. La cuarta transformación descubriendo que el centralismo, ese vicio que tanto se criticó, resulta comodísimo cuando uno es el que espera la llamada.
En El Destiempo seguimos el suspenso con genuino interés antropológico. Nos preguntamos si, para la próxima, no convendría instalar una pantalla gigante en el Palacio de Gobierno estatal y transmitir el anuncio en vivo, para ahorrarnos los boletos de avión y el melodrama del 'confío en que será favorable'. Porque al final, lo que este episodio revela no es quién ganará la coordinación, sino dónde se gana de verdad: no en las calles de Juárez, Parral o la capital, sino en una sala de espera de la Ciudad de México, con los aspirantes formaditos, aguardando que alguien de arriba pronuncie el nombre. Chihuahua, tierra brava, esperando su turno en la fila.
Detengámonos aquí, porque el detalle es exquisito. No viajaron a debatir. No viajaron a negociar. No viajaron a presentar un plan para Chihuahua. Viajaron a que les avisaran. La encuesta —ese instrumento místico que, según la liturgia morenista, capta la voluntad popular— arrojó un resultado que los propios chihuahuenses consultados no conocerán hasta que la dirigencia nacional lo comunique a sus protagonistas, reunidos a mil trescientos kilómetros de donde ocurrirán las cosas.
Entre los que hicieron el viaje figuran nombres de sobra conocidos en la política estatal, todos ellos convocados a las instalaciones de la dirigencia nacional para recibir la definición. Uno incluso publicó un video asegurando que 'cumplió con el trabajo y los requisitos que le fueron solicitados' y que confía en un resultado favorable. Conmovedor: el aspirante entregando su tarea a tiempo y esperando la calificación, como estudiante en junta de resultados.
Es el federalismo a la mexicana en su versión más pura y transparente: aquí se compite, allá se decide, y luego regresamos a Chihuahua a explicar el veredicto como si hubiera brotado de la tierra chihuahuense. La estructura territorial rendida ante el vuelo comercial. La cuarta transformación descubriendo que el centralismo, ese vicio que tanto se criticó, resulta comodísimo cuando uno es el que espera la llamada.
En El Destiempo seguimos el suspenso con genuino interés antropológico. Nos preguntamos si, para la próxima, no convendría instalar una pantalla gigante en el Palacio de Gobierno estatal y transmitir el anuncio en vivo, para ahorrarnos los boletos de avión y el melodrama del 'confío en que será favorable'. Porque al final, lo que este episodio revela no es quién ganará la coordinación, sino dónde se gana de verdad: no en las calles de Juárez, Parral o la capital, sino en una sala de espera de la Ciudad de México, con los aspirantes formaditos, aguardando que alguien de arriba pronuncie el nombre. Chihuahua, tierra brava, esperando su turno en la fila.