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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Digest • 24 de septiembre de 2026

Categoría 5 de miedo, categoría 10 de bacterias: crónica de un jueves jalisciense

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Amanecimos con la noticia de que el huracán Polo alcanzó categoría 5 —la máxima, la de "guarden a los niños"— frente a las costas de Jalisco. Doscientos cincuenta y nueve kilómetros por hora de viento, oleaje elevado, treinta y tres municipios bajo aviso. Un monstruo. Y sin embargo, Polo hizo lo que todo buen galán tapatío: se acercó, prometió el fin del mundo y, a última hora, se fue mar adentro empujado por un anticiclón, sin dignarse a tocar tierra. Nos dejó vestidos y alborotados, con la mochila de emergencia lista y el tinaco lleno.

Eso sí, aquí nadie se quedó cruzado de brazos. SEAPAL revisó cárcamos en Las Glorias, Protección Civil instaló puestos de comando en cuatro municipios, la red de salud de la Costa y la Sierra alistó refugios y plantas de emergencia, y hasta se levantó una barricada para proteger 574 nidos de tortuga en playa Holly. Todo el aparato del Estado movilizado para un huracán que pasó de noche, como quien no quiere la cosa. Aplausos para la prevención; aplausos, también, para el anticiclón, verdadero héroe anónimo de la jornada.

Pero mientras Vallarta se blindaba contra un enemigo que nunca llegó, en Guadalajara peleábamos contra uno que ya vive en casa: la llave. Resulta que el agua de la red pública salió tan, pero tan sucia, que Bebbia —la empresa de filtros de Rotoplás, o sea gente cuyo trabajo literal es purificar agua— tiró la toalla y mandó un mensaje a sus clientes de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá pidiéndoles dejar de tomar agua de su propio purificador. Léase de nuevo: el filtro se rindió. Detectaron "residuos del drenaje, bacterias, mal olor y color". Cuando el negocio que te vende agua limpia te dice "esta ni yo la salvo", es momento de encender una veladora. Y por si el cuadro necesitaba marco, un joven que se atrevió a exigirle agua limpia al alcalde Lemus terminó atendido por la policía; la comisaría, muy servicial, aclaró que solo cuidaban "el orden". El orden del agua sucia, se entiende.

En el terreno nacional, la Marina siguió dando material. El sobrino del exsecretario Rafael Ojeda, Fernando Farías Laguna, fue captado platicando con el FBI y la DEA en Buenos Aires justo antes de ser deportado, pidiendo asilo porque —dice— corre peligro en México. El huachicol fiscal, ese diésel que se volvió agua bendita para tantos, mantiene al gobierno chapoteando en su propio pantano. Y por si faltaba humor involuntario, el diputado Carlos Mancilla se presentó en tribuna con una gorra estilo Trump que rezaba "Make México Safe Again". Nada dice "orgullo nacional" como responderle a Trump copiándole el sombrero.

Ah, y hablando de copiar: el Senado avanzó la reforma a la Ley Federal de Protección Industrial, la célebre "ley antimemes", que en su versión original amenazaba con siete años de cárcel a quien usara la imagen del gobierno para parodias y —tápese los oídos— sátiras. Después de las críticas, la matizaron. Qué alivio para este humilde periódico, que de otro modo estaría redactando su próximo número desde el reclusorio. Nada como legislar contra el meme para demostrar que uno tiene un sentido del humor a prueba de balas.

En Puerto Vallarta, mientras tanto, la gran amenaza a la civilización resultó ser una lancha con pantalla LED. La empresa Oceanic Marketing puso a navegar una embarcación que atraviesa la bahía transmitiendo comerciales, y los vallartenses —que pagan boleto de avión para ver un atardecer— descubrieron que ahora el sol se pone detrás de un anuncio. Ya hay petición en Change.org, iniciativa de ley del diputado Bruno Blancas y una empresa que jura tener todos los permisos de Marina y Capitanía de Puerto. Porque en este país lo único más difícil de detener que un huracán es una plataforma flotante con permiso federal.

Y para cerrar con civismo: en el proceso del árbitro electoral jalisciense ya solo quedan dos finalistas, Gabriela Ruvalcaba y Ernesto Santana, elegidos entre 61 aspirantes. Una poda digna del gusano barrenador que tiene cerradas las fronteras del ganado. La persona ganadora deberá rendir protesta antes del 1 de octubre, así que no hay margen para hacerla de emoción. Aunque, siendo justos, con el agua como está y el huracán como se fue, emoción es lo único que a Jalisco no le falta.