Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 24 de septiembre de 2026

Cuando hasta el filtro dice: "yo aquí ya no puedo"

Tamaño de letra
Hay rendiciones que dicen más que mil comunicados. Esta semana, Bebbia —la marca de filtros de Rotoplás, empresa cuyo oficio en esta tierra es, precisamente, dejar el agua bebible— le escribió a sus clientes de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá para pedirles, con toda formalidad, que dejaran de tomar agua de su propio purificador. El líquido de la red pública, explicaron, trae "residuos del drenaje, bacterias, mal olor y color". Es decir: el aparato diseñado para salvar el agua levantó las manos y admitió que este pleito le queda grande.

Uno esperaría que semejante confesión detonara una crisis de Estado. Que alguien saliera a explicar cómo es que el agua de la segunda ciudad del país llegó a ponerse a la altura del drenaje. Pero no: en Jalisco tenemos otras prioridades. Cuando un joven se atrevió a exigirle agua limpia al alcalde Pablo Lemus, la respuesta institucional no vino de la comisión del agua, sino de la policía, que muy diligentemente lo contuvo para "mantener el orden". La comisaría aclaró después que jamás quisieron impedir la protesta. Faltaba más. Aquí nadie te impide protestar; solo te rodean de uniformados mientras lo haces, por tu seguridad y la del orden público.

Lo hermoso del asunto es la coherencia. Los empresarios del estado llevan meses pidiendo que se resuelva de una vez el tema del agua, la energía y la movilidad, porque Jalisco "atraviesa un momento de expansión industrial". Y tienen razón: nada atrae inversión como una metrópoli donde el filtro se rinde y el que pide agua limpia sale escoltado. Vengan, inviertan, tráiganse a la familia. Eso sí, no beban de la llave. Se los dice Bebbia, no nosotros.

Mientras tanto, el ciudadano de a pie hace lo de siempre: comprar garrafón, hervir, resignarse y agradecer que al menos el recibo llega puntual. Porque en Guadalajara el agua podrá salir con olor a drenaje, pero el cobro nunca falla. Eso, señores, es infraestructura.