Temporada de informes en Guanajuato: sobran pipas de huachicol, faltan de agua
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Septiembre en Guanajuato huele a dos cosas: a pólvora de fiesta patronal y a informe de gobierno. Y como buen invento mexicano, el informe llega con calle cerrada de regalo. En Celaya clausuraron la Calzada Independencia dos días enteros para que Juan Miguel Ramírez nos contara cómo le fue: dos días de tráfico para escuchar que todo va de maravilla. Uno agradece el gesto, porque no hay mejor manera de sentir el progreso que atorado en un embotellamiento rumbo a ningún lado.
En Salamanca, César Prieto sacó del sombrero una central de la CFE de 457 megawatts y 122 millones para obras, cifras tan redondas que casi ruedan solas. En San Miguel de Allende, Mauricio Trejo presentó el “Modelo San Miguel”, que articula salud, policía y planeación territorial —o sea, hacer lo que hace cualquier municipio, pero con nombre de seminario caro—. Y hasta el mensaje ciudadano de Lorena Alfaro en Irapuato se movió de fecha, porque en esta temporada hasta las buenas noticias tienen la agenda apretada.
Pero el verdadero espectáculo del Bajío no está en los templetes, sino en las pipas. La Fiscalía General de la República estrena mando: Juan Francisco Vera Ayala dejó el cargo a ocho meses de haberlo estrenado, justo después de aquel megadecomiso de 59 millones de litros de combustible en San José Iturbide que, según se dijo, algunos calificaron de “montaje”. Ocho meses. Hay yogures que duran más en el refri. Su relevo sería Norma Quevedo Vázquez, y la FGR, fiel a su costumbre, no explicó nada: ni por qué se va, ni por qué el “montaje” traía 59 millones de litros de utilería. Mientras tanto, en la carretera Irapuato-Salamanca cayó una pipa con hasta 20 mil litros, prueba de que el guion sigue en cartelera.
Y aquí viene la ironía que solo Guanajuato puede ofrecer: sobran pipas de combustible, pero faltan de agua. En el fraccionamiento Bosque de los Naranjos, en León, los vecinos del bulevar Perdigón llevan tres semanas con la llave seca y unos 50 reportes levantados, que es como gritar al fondo de un pozo… vacío. En Loma de Flores, Salamanca, cuatro mil familias compran agua en pipas porque su pozo, de más de cuarenta años, ya se jubiló sin avisar. En este estado el hidrocarburo viaja en cisterna con más soltura que el H2O. Que alguien le explique a la naturaleza el modelo de negocio.
En la política, el PAN presentó a sus nueve “Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad”, que suena a liga de superhéroes de bajo presupuesto. El diputado Éctor Jaime Ramírez Barba juró que hubo “cancha pareja para todo mundo”, y para demostrarlo, entre los defensores apareció Joanna Romina Hernández, que renunció al PRI apenas en junio: la patria, al parecer, se defiende mejor con kilometraje de otro partido. En Irapuato ungieron a Zanella, y Valeria Alfaro, que competía, se sumó al proyecto con esa deportividad tan panista de perder aplaudiendo.
A nivel nacional, el INE le ordenó a Alito Moreno bajar 15 publicaciones donde llamaba “narcopartido” a Morena. Alito, con la humildad que lo caracteriza, dijo que compartía el material para que la gente “saque sus propias conclusiones”. Le prohibieron tres palabras y encontró la manera de decirlas señalándolas con el dedo. Es el equivalente político de tapar la grosería con una tosecita.
Del lado que da menos risa: el IMSS de Irapuato pasó de terapia intensiva a “agonía”, con 51 años encima y una rampa de ambulancias convertida en sala de espera. Y en Salamanca, Pemex tuvo que reactivar la receta con reembolso porque a sus trabajadores les faltan medicinas para diabetes, cáncer o Parkinson. Cuadremos las cuentas: en el mismo estado sobra combustible para robar por millones de litros, pero no alcanza para las medicinas de quien lo produce. El Bajío, señores, tiene prioridades muy claras.
Cerramos con buenas noticias, que las hay: la Feria de León 2027 promete conciertos gratis y sin Fila Cero, esa casta VIP que nos recordaba nuestro lugar en el mundo. Suena hermoso, aunque en Guanajuato ya aprendimos que “gratis” es una palabra que conviene ver despegar, como los globos del FIG, antes de creerle.
Y una nota que no da para broma: esta quincena volvieron a agredir a periodistas en Silao y en Comonfort mientras hacían su trabajo. Ojalá las autoridades persiguieran a los agresores con la misma energía con la que cierran calles para presumir informes. Esa sí sería una obra digna de inaugurarse.
En Salamanca, César Prieto sacó del sombrero una central de la CFE de 457 megawatts y 122 millones para obras, cifras tan redondas que casi ruedan solas. En San Miguel de Allende, Mauricio Trejo presentó el “Modelo San Miguel”, que articula salud, policía y planeación territorial —o sea, hacer lo que hace cualquier municipio, pero con nombre de seminario caro—. Y hasta el mensaje ciudadano de Lorena Alfaro en Irapuato se movió de fecha, porque en esta temporada hasta las buenas noticias tienen la agenda apretada.
Pero el verdadero espectáculo del Bajío no está en los templetes, sino en las pipas. La Fiscalía General de la República estrena mando: Juan Francisco Vera Ayala dejó el cargo a ocho meses de haberlo estrenado, justo después de aquel megadecomiso de 59 millones de litros de combustible en San José Iturbide que, según se dijo, algunos calificaron de “montaje”. Ocho meses. Hay yogures que duran más en el refri. Su relevo sería Norma Quevedo Vázquez, y la FGR, fiel a su costumbre, no explicó nada: ni por qué se va, ni por qué el “montaje” traía 59 millones de litros de utilería. Mientras tanto, en la carretera Irapuato-Salamanca cayó una pipa con hasta 20 mil litros, prueba de que el guion sigue en cartelera.
Y aquí viene la ironía que solo Guanajuato puede ofrecer: sobran pipas de combustible, pero faltan de agua. En el fraccionamiento Bosque de los Naranjos, en León, los vecinos del bulevar Perdigón llevan tres semanas con la llave seca y unos 50 reportes levantados, que es como gritar al fondo de un pozo… vacío. En Loma de Flores, Salamanca, cuatro mil familias compran agua en pipas porque su pozo, de más de cuarenta años, ya se jubiló sin avisar. En este estado el hidrocarburo viaja en cisterna con más soltura que el H2O. Que alguien le explique a la naturaleza el modelo de negocio.
En la política, el PAN presentó a sus nueve “Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad”, que suena a liga de superhéroes de bajo presupuesto. El diputado Éctor Jaime Ramírez Barba juró que hubo “cancha pareja para todo mundo”, y para demostrarlo, entre los defensores apareció Joanna Romina Hernández, que renunció al PRI apenas en junio: la patria, al parecer, se defiende mejor con kilometraje de otro partido. En Irapuato ungieron a Zanella, y Valeria Alfaro, que competía, se sumó al proyecto con esa deportividad tan panista de perder aplaudiendo.
A nivel nacional, el INE le ordenó a Alito Moreno bajar 15 publicaciones donde llamaba “narcopartido” a Morena. Alito, con la humildad que lo caracteriza, dijo que compartía el material para que la gente “saque sus propias conclusiones”. Le prohibieron tres palabras y encontró la manera de decirlas señalándolas con el dedo. Es el equivalente político de tapar la grosería con una tosecita.
Del lado que da menos risa: el IMSS de Irapuato pasó de terapia intensiva a “agonía”, con 51 años encima y una rampa de ambulancias convertida en sala de espera. Y en Salamanca, Pemex tuvo que reactivar la receta con reembolso porque a sus trabajadores les faltan medicinas para diabetes, cáncer o Parkinson. Cuadremos las cuentas: en el mismo estado sobra combustible para robar por millones de litros, pero no alcanza para las medicinas de quien lo produce. El Bajío, señores, tiene prioridades muy claras.
Cerramos con buenas noticias, que las hay: la Feria de León 2027 promete conciertos gratis y sin Fila Cero, esa casta VIP que nos recordaba nuestro lugar en el mundo. Suena hermoso, aunque en Guanajuato ya aprendimos que “gratis” es una palabra que conviene ver despegar, como los globos del FIG, antes de creerle.
Y una nota que no da para broma: esta quincena volvieron a agredir a periodistas en Silao y en Comonfort mientras hacían su trabajo. Ojalá las autoridades persiguieran a los agresores con la misma energía con la que cierran calles para presumir informes. Esa sí sería una obra digna de inaugurarse.