Michoacán no sabe cómo se llama su capo, pero ya te va a poner cámara
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Amaneció Michoacán con una de esas noticias que en un estado tranquilo sería un titular y aquí es un crucigrama. La Defensa detuvo en Tepalcatepec a un señor apodado "Kamoni", con recompensa gringa de tres millones de dólares y fama de ser cercano al "Abuelo". Hasta ahí, todos de acuerdo. El acertijo empezó con el nombre y el patrón: para un diario se llama Edgar Valeriano y es jefe regional del "Cártel de Tepalcatepec"; para otro es Edgar Orozco Cabadas y manda en "Cárteles Unidos". Mismo apodo, misma recompensa, mismo "colaborador del Abuelo", pero dos identidades y dos organizaciones que, según la vox populi, ni siquiera se llevan bien. Detuvimos a un capo cuántico: existe en dos cárteles a la vez hasta que alguien abra la carpeta. Tres millones de dólares por su captura y no llegamos a un acuerdo ni sobre su acta de nacimiento. Interpol y la DEA colaboraron con inteligencia; nomás faltó que colaboraran también con el corrector de estilo.
Mientras no sabemos a quién agarramos, el Congreso ya decidió que a ti sí te tiene bien ubicado. Por unanimidad —esa palabra que en Michoacán significa "nadie quiso ser el aguafiestas"— los diputados aprobaron que la Secretaría de Seguridad Pública pueda firmar convenios con particulares para extender la videovigilancia. Traducido del político al cristiano: le dieron sustento legal a algo que ya pasaba, que es la forma michoacana de resolver los problemas: primero se hace, luego se legisla, y al final se inaugura como si fuera idea nueva. Nos van a llenar de cámaras en un estado donde detienen a un hombre con dos nombres. Ojalá las cámaras vengan con mejor memoria que la de las carpetas de investigación.
En el rubro de suspensos que a nadie le urgen, Morelia informó que "aún analiza" si autoriza el concierto de Natanael Cano, luego de que en la CDMX el muchacho cantara un corrido con dedicatoria non grata. El Ayuntamiento medita, delibera, sopesa. Nunca en la historia municipal se le pusieron tantas ganas a un trámite. Cuando uno va a sacar una licencia de construcción, el "lo estamos analizando" dura tres sexenios; para un concierto, de repente somos la Suprema Corte. Aplaudo la súbita vocación de estudio del expediente; solo pido que la apliquen también a los baches.
La política estatal, por su parte, sigue produciendo telenovela sin necesidad de guionista. La alcaldesa de Uruapan viajará a Estados Unidos a ver a la comunidad migrante y su defensor de cabecera aclara que no tiene por qué separarse del cargo por "aspiraciones políticas". Nadie dijo aspiraciones, diputado, pero gracias por el dato. Y en paralelo, la Fiscalía insiste en que la misma alcaldesa debe entregar más de un celular del fallecido Carlos Manzo, porque al parecer aparecieron más aparatos de los declarados. En este estado hasta los teléfonos se reproducen; a la fiscalía le urge un plan de datos y a nosotros una respuesta.
Hablando de la Fiscalía: su titular con licencia, Carlos Torres Piña, por fin formalizó su renuncia "por respeto a la autonomía", detalle conmovedor considerando que ya había rebasado hasta el periodo de su propia licencia. Renunciar cuando ya te fuiste hace rato es el equivalente institucional a avisar que te bajas del camión tres paradas después de haberte bajado. El respeto a la autonomía llegó, como todo aquí, con retraso pero con comunicado.
Y para que no digan que solo hay malas noticias, el Centro de Convenciones de Morelia estará listo —agárrense— en marzo de 2027. El formato y la distribución del espacio los informará el alcalde a fin de año, o sea que primero nos entregan el edificio y luego nos dicen para qué sirve. Sana costumbre. En la misma lógica, el PT anunció que buscará quedarse un año enterito en la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso, invocando la Ley Orgánica contra el acuerdo entre bancadas. Cuando el reglamento te conviene, es sagrado; cuando no, es "letra muerta". Baltazar Gaona descubrió el amor por la legalidad justo en el artículo que lo mantiene en la silla.
Cerramos con arte urbano: la Gerencia del Centro Histórico identificó diez intervenciones nuevas del artista que firma como "Spaguetti". Diez paredes rayadas y todavía sin capturarlo, aunque deja su nombre pintado en cada esquina. Si de veras queremos atrapar a alguien en Michoacán, empecemos por el que sí nos dice cómo se llama. Al Kamoni ni con tres millones lo identificamos; a Spaguetti lo tenemos firmado y por escrito. Cuestión de prioridades, pues.
Mientras no sabemos a quién agarramos, el Congreso ya decidió que a ti sí te tiene bien ubicado. Por unanimidad —esa palabra que en Michoacán significa "nadie quiso ser el aguafiestas"— los diputados aprobaron que la Secretaría de Seguridad Pública pueda firmar convenios con particulares para extender la videovigilancia. Traducido del político al cristiano: le dieron sustento legal a algo que ya pasaba, que es la forma michoacana de resolver los problemas: primero se hace, luego se legisla, y al final se inaugura como si fuera idea nueva. Nos van a llenar de cámaras en un estado donde detienen a un hombre con dos nombres. Ojalá las cámaras vengan con mejor memoria que la de las carpetas de investigación.
En el rubro de suspensos que a nadie le urgen, Morelia informó que "aún analiza" si autoriza el concierto de Natanael Cano, luego de que en la CDMX el muchacho cantara un corrido con dedicatoria non grata. El Ayuntamiento medita, delibera, sopesa. Nunca en la historia municipal se le pusieron tantas ganas a un trámite. Cuando uno va a sacar una licencia de construcción, el "lo estamos analizando" dura tres sexenios; para un concierto, de repente somos la Suprema Corte. Aplaudo la súbita vocación de estudio del expediente; solo pido que la apliquen también a los baches.
La política estatal, por su parte, sigue produciendo telenovela sin necesidad de guionista. La alcaldesa de Uruapan viajará a Estados Unidos a ver a la comunidad migrante y su defensor de cabecera aclara que no tiene por qué separarse del cargo por "aspiraciones políticas". Nadie dijo aspiraciones, diputado, pero gracias por el dato. Y en paralelo, la Fiscalía insiste en que la misma alcaldesa debe entregar más de un celular del fallecido Carlos Manzo, porque al parecer aparecieron más aparatos de los declarados. En este estado hasta los teléfonos se reproducen; a la fiscalía le urge un plan de datos y a nosotros una respuesta.
Hablando de la Fiscalía: su titular con licencia, Carlos Torres Piña, por fin formalizó su renuncia "por respeto a la autonomía", detalle conmovedor considerando que ya había rebasado hasta el periodo de su propia licencia. Renunciar cuando ya te fuiste hace rato es el equivalente institucional a avisar que te bajas del camión tres paradas después de haberte bajado. El respeto a la autonomía llegó, como todo aquí, con retraso pero con comunicado.
Y para que no digan que solo hay malas noticias, el Centro de Convenciones de Morelia estará listo —agárrense— en marzo de 2027. El formato y la distribución del espacio los informará el alcalde a fin de año, o sea que primero nos entregan el edificio y luego nos dicen para qué sirve. Sana costumbre. En la misma lógica, el PT anunció que buscará quedarse un año enterito en la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso, invocando la Ley Orgánica contra el acuerdo entre bancadas. Cuando el reglamento te conviene, es sagrado; cuando no, es "letra muerta". Baltazar Gaona descubrió el amor por la legalidad justo en el artículo que lo mantiene en la silla.
Cerramos con arte urbano: la Gerencia del Centro Histórico identificó diez intervenciones nuevas del artista que firma como "Spaguetti". Diez paredes rayadas y todavía sin capturarlo, aunque deja su nombre pintado en cada esquina. Si de veras queremos atrapar a alguien en Michoacán, empecemos por el que sí nos dice cómo se llama. Al Kamoni ni con tres millones lo identificamos; a Spaguetti lo tenemos firmado y por escrito. Cuestión de prioridades, pues.