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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Digest 26 de junio de 2026

Su Majestad, el mariachi y el agua color champurrado

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Su Majestad, el mariachi y el agua color champurrado
Hubo días en que Guadalajara recibió reyes, santos y virreyes. Este viernes recibió a un rey de carne y hueso, con mariachi en la pista del aeropuerto y todo el protocolo que cabe en un estado que, eso sí, sabe organizar fiestas. Felipe VI aterrizó en tierras jaliscienses para ver el España-Uruguay y, de paso, recoger honores como quien junta estampitas: el Gobernador lo esperó con sones de mariachi, la Universidad Autónoma de Guadalajara le entregó simbólicamente las llaves de la institución y, por si faltaba metal, la misma casa de estudios condecoró con la Medalla Ciencia y Libertad al presidente de la Real Federación Española de Futbol. Uno se pregunta qué quedará para los académicos que se pasan la vida en el laboratorio: a este paso, la próxima medalla la entregan por meter gol de chilena.

La visita coincide, además, con un deshielo diplomático que tardó siete años en cuajar: la Presidenta recibió al monarca en Palacio Nacional para cerrar el capítulo de las tensiones por la conquista. Resulta que lo que no arreglaron historiadores, comunicados ni cartas, lo arregló un sorteo de la FIFA. La reconciliación México-España, patrocinada por el Grupo D. Si la próxima cumbre bilateral es un repechaje, que avisen con tiempo.

Mientras Su Majestad probaba tequila y birria, en las casas tapatías el verdadero misterio salía de la llave del fregadero: agua turbia, con olor a fondo de jarro y un elegante color chocolatoso que el Gobierno de Jalisco atribuyó a la saturación de las plantas potabilizadoras por las lluvias. Entre enero y marzo se contabilizaron mil quinientos reportes de agua sucia, y Guadalajara encabeza el ranking. Qué oportuno: justo cuando llegan visitantes del Mundial, la ciudad ofrece su propia bebida temática. No es champurrado, vecino, es el suministro municipal con cuerpo.

En lo que el agua bajaba de color, La Minerva subía de aforo. Alejandro Fernández encabezó la autonombrada "serenata más grande del mundo" y reunió, según las cuentas oficiales, a 270 mil almas; el Potrillo superó su propio récord de hace 17 años. La logística mundialista es impecable para juntar a un cuarto de millón de personas a cantar rancheras, pero la misma logística no alcanza para que el agua salga transparente. Prioridades de una metrópoli que canta de pie y se baña de costadito.

La política local, por su parte, ofreció su platillo favorito: la grilla en clave de chisme de pasillo. Renunció la presidenta del IEPC y, según los enterados, desde el INE ya "afilan la guillotina institucional" para más consejeros, todo —dicen— para despejar el tablero rumbo al 2027. La frase preferida del gremio sigue siendo "todo es mera especulación", ese conjuro mágico que permite contar lo que se quiera sin firmar nada. A nivel nacional, el INE aprobó dos nuevos partidos, PAZ y Somos Mx, que a partir del 1 de julio podrán recibir financiamiento público. Traducción: dos nuevas razones para que su recibo —el de la luz, no el del agua chocolatosa— se sienta justificadamente exprimido.

Y hablando de exprimir el erario, desde Puerto Vallarta llegó la joya fiscal del día: el Ayuntamiento gastó 5.5 millones de pesos en rosca, tamales y champurrado durante 2025, con una Mega Rosca de Reyes que por sí sola costó más de millón y medio. Una rosca de millón y medio de pesos: si te toca el niño Dios en esa rebanada, te tocó pagar la fiesta del año entrante completita. La transparencia salió a relucir gracias a una regidora que exhibió los recibos en cabildo, recordándonos que en México el verdadero deporte nacional no es el futbol, es el banquete con cargo a todos.

De fondo, el contraste que ningún mariachi puede tapar: mientras el país celebraba a la Selección con 800 mil personas en el Ángel, Venezuela contaba más de doscientos muertos por dos terremotos. La euforia y el luto compartiendo pantalla, como nos recordaron los columnistas. Conviene festejar el gol sin olvidar que, del otro lado del Caribe, alguien busca a los suyos entre escombros. Brincar de gusto, sí; pero con la vista puesta también en el vecino. Que la fiesta no nos vuelva sordos.